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Mostrando las entradas de 2018

Necromancia - Parte 1

La habitación jamás había tenido un tinte tan oscuro como en ese momento. El ambiente se sentía pesado, hasta podía sentirse frío, aunque era mental, Kornak no sentía nada. Al parecer las cosas no iban bien. Era la habitación donde se había criado por mucho tiempo, y aún así no se sentía igual. Los muebles no habían cambiado, pero tampoco percibía ningún aroma familiar. Tampoco había ruidos, de hecho, el silencio era demasiado intenso. Cualquiera se enloquecería encerrado en ese lugar. Y de la nada, la sintió. Ella o eso, no había hecho ningún ruido, no soltaba ningún aroma, simplemente Kornak, al sentirse observado, volteó. Y entonces la vio. La silueta aún lejana de una anciana al fondo de la habitación. Aún no entraba a la habitación, solo estaba quieta al pie de la puerta de la casa. Kornak sintió mucho frío de golpe, aunque no estaba haciendo frío. En realidad había una oscuridad amenazante acompañando aquella anciana. Como si simplemente los colores se fueran atenuando ce...

Un día de caza

- No te atrevas a recrearlo de nuevo. - - Es que es muy gracioso. Espera. - La elfa movió sus manos delicadamente como en una especie de juego. De repente, unas imágenes desplegaron, la ilusión empezó a emerger desde sus palmas, en el mismo momento que brotaron partículas de luz.  - ¿En serio es necesario? - Los movimientos no cesaron mientras la elfa se reía, progresivamente, mientras realizaba el acto de magia. El baile de la elfa, provocaba sensaciones encontradas en Korvak. De sus manos salían escenas en las que él se veía comprometido con una situación. - Espera Korvak, está es la mejor parte. - Una silueta del héroe apareció de un momento a otro. Al parecer, andaba intentando cazar un puerquito con su arco. Todavía no desarrollaba completamente su psiquis y las flechas no obedecían del todo el camino que se trazaba en su mente. Una carcajada se escuchaba de la maga, mientras lograba ilustrar los hechos que acontecieron. - Adoraría poderle enseñar esta escena a...

Aster

En esta historia nos remontaremos a tiempos pasados en el que nuestro héroe estaba apenas empezando como aprendiz en una larga lista de habilidades tanto con la espada como en el arte de la magia. Era campo alto de la vereda de Gregorio Valkiria. Un lugar lleno de bosques de arboles altos y conocido por tener una de las primaveras más bellas del reino de Golombiaj. El joven Kornak solía tomar agua miel, dotada de un poco de maíz fermentado que le daba un mejor toque a la cerveza y hacía surtir sus efectos fuertemente. Lo solía beber en las tardes calurosas que tornaban el cielo de un rojizo precioso que solo se podría vislumbrar desde la colina del bar los Helechos del Pozo Viejo.  Sus amigos de camada lo acompañaban y consideraban un gran líder en misiones pequeñas e inocentes que suscitaban los viejos de la vereda. A veces era cortar el césped para que las flores fueran más vistosas y aumentara así el turismo. Otras veces, las misiones consistían en pescar, recolec...

Un mundo inexplorado, las minas de oro.

Después de la batalla en el bosque milenario, nuestro héroe quedó atrapado bajo el manto de un conjuro muy poderoso que lo encerró durante un año. Tal y como se veía con esos ojos opacos, no podía usar sus habilidades como quería y tendía a actuar con ira y enojo en cada decisión que llevaba. No obstante, no se detuvo. Cada uno de los aliados representaba una razón más para luchar. Y pese a que el conjuro era muy fuerte, no había poder alguno que lo detuviera de su misión. Salvar el pueblo de Golombiaj. Ahora sin habilidades, y con poca destreza, nuestro héroe tuvo que empezar un nuevo entrenamiento, para descubrir una nueva habilidad. Mientras su armadura se encontraba intacta, su mente no se centraba y por mucho que lo intentaba solo veía la silueta de la bruja que había derrotado a medias. La sangre caía por montones en sus pensamientos y una y otra vez recordaba la batalla infernal que lo llevo a ese estado de subconsciencia. Mas desolador aún, nuestro héroe tuvo que afront...

Una flor caída

Vi la oportunidad de inscribirme a un curso vacacional. Sin embargo, no era en la sede a la que estoy acostumbrado a estudiar. El vacacional iba a darse a cabo en la sede de educación. Una sede muy bonita que adoraba visitar, al menos hace un año. No había vuelto a ir desde entonces y aunque fue grato recordar un par de cosas, no todo fue maravillas. Algunos comentarios, y cosas me causaron nostalgia. Para empezar, tengo que aclarar que llegué muy agotado, puesto que estaba yéndome en bicicleta. Lo primero que hice fue ir al lugar donde se supone iban a ser las inscripciones. Usé mi móvil para comunicarme con los compañeros del movimiento estudiantil, para ver si alguno me acompañaba. Desgraciadamente, todos tenían clase justo al momento en que yo llegué, así que espere por un rato, mientras seguía debatiendo por Facebook. Algo que me distrae al menos cuando necesito pasar tiempo. En algún momento de la espera, uno de mis compañeros me escribió que ya había salido d...

¿Cómo saber si es un capricho o un gusto de verdad?

Hace bastante que tengo en la mente lo que posiblemente es las dudas sobre los gustos hacia una persona o simplemente lo que se puede denominar como capricho que resulta efímero en lo que al tiempo relativo del amor se refiere. Y tengo motivos suficientes para escribir una de las formas que considero podría solucionarlos las dudas que nos forman. Antes de cualquier cosa debemos despejar la mente Para poder hacer el ejercicio, es necesario despejar la mente. Salir de todas otras ocupaciones y permanecer en un vacío mental. Es difícil cuando se intenta y muchas veces llegamos a ese punto sin que lo estemos buscando, pero es necesario para la tarea que encaramos. Mi consejo es meterse de lleno en canciones pacíficas. Eso también significa, que mientras más escuchemos en modo somnoliento es más posible llegar al estado de auto piloto donde la mente divaga y nos podemos concentrar en una sola cosa. Recrear el ambiente Lo primero que hay que hacer no es concentrarse ...

Un Sentimiento Recurrente

Tengo muchas ganas de escribir, pero no he podido dar con cuál tema comenzar. De hecho, cuando me adentro en este mar blanco, es decir la pantalla donde escribo, me da mareo, puesto que quiero decir tanto pero no puedo. Empezaré por mencionar los sentimientos o pensamientos que más están inundando mi mente en el momento. He pensado demasiado en escribir sobre algo, pero no quiero dar lastima, no es mi intención tampoco lastimar a la persona involucrada. Mi única intención es simplemente expresarme y poder dejar por escrito algo por lo que me prometí luchar, no para mí, sino para aquellos que conoceré en el futuro y por los que llegaré lejos, mis hijos. Mi pensamiento es acerca  la ausencia de un padre. Es decir, yo creo que no sería quien soy, si hubiera tenido todas las comodidades que acarrean tener un papá que represente no solo una autoridad (porque eso me chupa un huevo), sino más bien alguien que se preocupe por las cosas que una madre no entendería ...

Síndrome Muriel

A veces nos encontramos situaciones totalmente increíbles. Y no es nada raro, pues la mente humana tiende a jugarnos la vida con ironías y somos nosotros mismos quienes caemos en los huecos que estas conllevan. Acompáñenme a ver un síndrome que denomino el síndrome de Muriel, porque es el personaje que más me recuerda esta situación, por la que pasan muchas personas. En principio, debo hacer referencia al personaje que quizás muchos conozcan por la popular serie de animación "Coraje el Perro Cobarde". En la cual un perro que siente mucho miedo, por cualquier cosa, es obligado a enfrentarlo constantemente por el amor a su mamá, a su casa o a su vida. Sin embargo, ese no es el tema, el tema aquí compete al personaje de Muriel. La mamá adoptiva de Coraje. ¿Y qué pasa con ella?  Simplemente es como una campesina que vive alejada de la ciudad, con su esposo Justo y con Coraje, en una casa desolada, sin casi vecinos cerca. Y como única diversión, la televisión y a veces l...

El Funeral

A veces el silencio es tranquilizador. Es una melodía que acaricia la mente cuando esta basta del delirio, del ruido. Y si somos seres profundos, el silencio, es paradójicamente, un sonido... el sonido del vacío.  El silencio es entonces una mezcla de melancolía y armonía. Más aún, es un sentimiento de respeto. El mismo que muchas especies de animales demuestran al morir alguno de sus compañeros, siendo el mejor ejemplo, los cuervos.  Es por eso que quisiera hablar un poco de las últimas veces que he soñado despierto, teniendo presente que lo que soñaba no era ni por asomo, salido de los cabellos. Mis sentimientos no eran realmente los de una tragedia poco anunciada, sino de algo que se avecinaba, algo posible. Eran ya varias siluetas las que veía al rededor, casi nadie conocido. Sin embargo, a mi lado una persona que reconozco muy bien. Mi mejor amigo estaba igual que yo, callado. Observando. En el modo serio que nos obliga la situación. El respeto se extiend...