La habitación jamás había tenido un tinte tan oscuro como en ese momento. El ambiente se sentía pesado, hasta podía sentirse frío, aunque era mental, Kornak no sentía nada. Al parecer las cosas no iban bien. Era la habitación donde se había criado por mucho tiempo, y aún así no se sentía igual. Los muebles no habían cambiado, pero tampoco percibía ningún aroma familiar. Tampoco había ruidos, de hecho, el silencio era demasiado intenso. Cualquiera se enloquecería encerrado en ese lugar. Y de la nada, la sintió. Ella o eso, no había hecho ningún ruido, no soltaba ningún aroma, simplemente Kornak, al sentirse observado, volteó. Y entonces la vio. La silueta aún lejana de una anciana al fondo de la habitación. Aún no entraba a la habitación, solo estaba quieta al pie de la puerta de la casa. Kornak sintió mucho frío de golpe, aunque no estaba haciendo frío. En realidad había una oscuridad amenazante acompañando aquella anciana. Como si simplemente los colores se fueran atenuando ce...