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Un mundo inexplorado, las minas de oro.

Después de la batalla en el bosque milenario, nuestro héroe quedó atrapado bajo el manto de un conjuro muy poderoso que lo encerró durante un año. Tal y como se veía con esos ojos opacos, no podía usar sus habilidades como quería y tendía a actuar con ira y enojo en cada decisión que llevaba. No obstante, no se detuvo. Cada uno de los aliados representaba una razón más para luchar. Y pese a que el conjuro era muy fuerte, no había poder alguno que lo detuviera de su misión. Salvar el pueblo de Golombiaj.

Ahora sin habilidades, y con poca destreza, nuestro héroe tuvo que empezar un nuevo entrenamiento, para descubrir una nueva habilidad. Mientras su armadura se encontraba intacta, su mente no se centraba y por mucho que lo intentaba solo veía la silueta de la bruja que había derrotado a medias. La sangre caía por montones en sus pensamientos y una y otra vez recordaba la batalla infernal que lo llevo a ese estado de subconsciencia.

Mas desolador aún, nuestro héroe tuvo que afrontar esta incapacidad casi en la penumbra de la soledad. Pues Janna, su mentora, había tenido que acudir con Rom, a una batalla que solo ellos podían cumplir, en un sitio muy lejano al castillo Udriscua. No todo estaba perdido. Rom le encargó a una nueva persona, acoger a nuestro héroe, mientras pensaban qué hacer con la incapacidad. 

La Prueba de Actitud

Tenía una cita con el destino. El tiempo había pasado, y tenía un encuentro con la realidad. Unas personas me esperaban bajando las minas. Hasta el momento solo sabía de ese lugar por un enano con el que me había encontrado. Alguien que había luchado contra el malvado mago de las montañas cercanas al castillo.

Kornak ya no poseía su gran habilidad de liderazgo, que había inspirado a muchos, tampoco poseía su inteligencia característica que era clave en la estrategia militar llevada a cabo para combatir  grandes enclaves enemigos. Sin embargo, eso no lo detuvo. Una nueva habilidad empezaba a ser necesaria, y aunque su mente se veía envuelta todavía en un poderoso conjuro enemigo, no tenía más opciones que empezar una nueva batalla consigo mismo.

En esas minas ocultas, en las cercanías del castillo, se encontró Kornak con Jerico, una enana alegre pero de carácter fuerte, que solía trabajar esculpiendo el oro en las grandes minas. Su negocio era la joyería. Su habilidad, la gran forma de negociación comercial que enredaban las finanzas de varios reinos. Jerico y varios otros enanos empezaron a entrenar en el arte del comercio a nuestro héroe. Le ofrecieron grandes ventajas como el arte de la herrería.

Konrnak tenía el conjuro atado a su mente, pero sus nuevos compañeros y estilo de vida, le dieron una nueva razón para seguir. Y aunque él no lo sabía, de esas habilidades que aprendería, dependería más adelante para seguir cumpliendo sus grandes hazañas.


Comentarios

  1. ¿A caso es un relato en el que interfieren aspectos de la fantasía y la realidad? Si es así, espero continúe; pues está interesante.

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