Un comienzo desalentador: Febrero llegó con un golpe inesperado: una reducción considerable en mi salario. Tras investigar, descubrí que el Icetex había enviado una carta a mi empresa exigiendo una retención mensual por una deuda que, según ellos, tengo con ellos. La cantidad era tan absurda que incluso el personal administrativo la consideró ilógica. Pagarla me tomaría más de una década. Para colmo de males, ese mismo mes había realizado gastos considerables por el cumpleaños de mi madre, creyendo que la reducción era un error de la empresa. La situación se agravó con la deuda del colegio de mi hermana menor, que amenazaba con impedirle continuar sus estudios. Entre mi hermana mayor y yo, reunimos lo mínimo para asegurar su matrícula, lo que me dejó prácticamente sin dinero. Como si fuera poco, mis compañeros de trabajo, incluyendo los jefes, decidieron salir a divertirse en medio de mi crisis financiera. Sin duda, un mes terrible. Un atisbo de luz: A principios de marzo, recibí sorpr...