Me tiene preocupado la realidad. Al estar continuamente buscando estabilidad laboral, me he encontrado con la crudeza de la incertidumbre. El ámbito laboral es lo más hostil que he podido imaginar. Poniendo en el mismo salón a personas desde los 18 años, a veces menores, hasta los 70 como si se burlaran de la desesperación ajena. Las condiciones laborales son realmente precarias. Y lo más indignante es la exigencia que traen. Esperar horas y horas en filas desesperantes, con el clima encima, quizás para mí no sea un gran problema, pero para las personas alcanzando la tercera edad me parece inhumano. Aún así el trato al trabajador sin importar la edad, es totalmente indignante. La lógica del sistema colombiano nos encierra a todos en el mismo saco. Me entristece ver como se acaba la vida en la búsqueda por una mejor vida. Y esta es la realidad. ¿Y todo para qué? Un absurdo salario mínimo que se acaba en un 80% por los deberes de los que tenemos que hacer parte, traducidos en impuestos...