Querido diario, Aquí me encuentro en tierras peligrosas cerca al mar, después de noches enteras estudiando, de tantas veces que me comprometí y conseguí legitimarme como alguien preciso para enfrentar una situación política en potencia. Después de enfrentarme con tantos enemigos, con tantas rivalidades, aquí me hallo aislado. Las lágrimas se me han acabado, y los ojos bastante hinchados. Parece que el 2020 nunca me va a dejar ir, y todo lo que fue con ello me sigue perjudicando, acechando y mis enemigos han aprovechado eso. Querido diario, Estoy a cientos de kilómetros de mi casa, sin poder caminar para ningún lado, en la prisión más triste en la que me he encontrado. Al menos mis compañeros y compañeras me han defendido y apoyado, pero aquí me hallo, solo y desdichado. Estoy atrapado en una región que no conozco, y ya no puedo participar de los escenarios. Jamás había dudado tanto el tener que renunciar a lo que con tanto amor he construido, pero al hacerlo siento que perde...