Llevo las manos a los ojos, noto el cansancio. He dormido más tiempo del que debería. Estoy empezando a actuar de una manera extraña, la paciencia me ha empezado a dejar lentamente. No soy el mismo. Ahorita mismo estoy siendo más cruel con las personas que me rodean, ignoro sus sentimientos y le doy prioridad a mi propia felicidad. A duras penas y puedo aguantar una orden o un chiste, ya no tengo ánimos de ello. Me cuesta dar un discurso porque el don de hacer reír se ha ido perdiendo de a pocos. Intento recuperarlo pero solo logro perderme más.