Empiezo a creer que las personas que tienen traumas con el abandono, son de hecho, las personas que más abandonan. No he conocido el caso, de alguien cuya vida nunca le hubieran abandonado de ninguna forma y que abandone sin más. Aunque seguramente he de existir. El día de hoy desperté como muchas otras veces el año pasado. Siento el pecho un poco atormentado. Cómo si hubiese soñado con algo que anhelaba y simplemente me fue arrebatado. Tal vez se deba a qué desperté con un mensaje para mí, enviada a la una de la mañana. Era una despedida y un agradecimiento. Y a pesar de que lo veía venir, de todas formas me dejó el mal sabor del adiós. Una de esas cosas que duelen por efímero que sea. Al mismo tiempo, sigo creciendo, re leyendo me y avanzando a mi manera. Espero no seguir quedándome atrás en la vida y ganar las batallas que se avecinan. He querido escribir de ella, pero aún es temprano...