Recuerdo que hubo un 31 de Diciembre en el que no estuve en familia, decidí escaparme para pasar un rato con unos buenos amigos, tomarnos unas frías y jugar casi toda la noche. Lo recuerdo bastante porque me divertí como en mucho tiempo no me divertía en esas fechas. La verdad es que me ha costado sentirme cómodo con mi familia paterna, históricamente.
Pero está vez me sentí más cómodo de lo normal. Ha sido un poco diferente y la he pasado muy tranquilo. Aunque seguí aislado y sin relacionarme tanto. La verdad aún no encuentro las razones de esto, al fin y al cabo, son familia. Y a veces recuerdo que existen muchos familiares supremamente extrovertidos y que no encuentran esa incomodidad.
Pues bien, en esta ocasión, la pasé el 31 de diciembre con mi familia paterna. Escuche atentamente la conversación que se desarrolló sobre heredar los negocios familiares y hacerlos prosperar más allá de lo que se consiguen. También escuche el caso de un señor que tuvo una fabrica de vidrios que se volvió gigante a raíz de los atentados de Pablo Escobar. Y después de su muerte, los hijos la abandonaron. Como también escuche que el señor amaba los dulces y se gastó gran parte de su ganancia en comerlos, de tal manera, que murió a raíz de ello. Y recuerdo escuchar a mi padre decir, que murió siendo feliz, a pesar de que los médicos le advirtieron que dejara el consumo. Y bueno hay muchas reflexiones que hacerme a partir de lo que implica la acumulación de capital, y lo que implica también la alienación y una adicción al azúcar.
Por otro lado, mi padre ha adquirido una afición amateur a la bicicleta. Parece que quiere empezar a usarla más, a raíz de sus lesiones. Me ha comentado que le han impedido seguir su rutina de trote que lleva desde los 7 años, porque la edad ya trae consigo un desgaste muscular. En eso, en trotar, nunca le pude ganar. Nunca superé ninguna de sus marcas, ni pude estar a su paso. Siempre me rendía mucho antes de que él pudiera si quiera sentirse cansado.
En este mundo de la bicicleta, si tengo bastante ventaja. Y así nos pusimos a mirar nuestros tiempos, en un circuito inventado. La verdad la pasamos bien, mirando ese tipo de ejercicios. De hecho, el entrenamiento que tuvimos fue bastante arduo. Me agotó bastante, hasta el punto de tensionarme las piernas. Fue divertido ver como quebrábamos el toque de queda y la policía llegaba. Así como ver a mi padre divertirse con nosotros. Algo que casi nunca había visto. Ojalá pudiera replicar este ejercicio con mi mamá.
El tiempo está pasando demasiado rápido y no sé qué deparará el futuro.
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