Supongo que era inevitable que al final las cosas se dieran a conocer. Y es que del peldaño del beso saltamos al sexo sin mayor preocupación. Lo volvimos tan normal, como si fuese costumbre, como si las ganas estuvieran en el aire, como si algo nos empujase.
Debo admitir que sabía del error, tenía en mente que al final todo se iba a saber y eso le afectaría, pero al menos por ahora, no hubo mayor sorpresa. Ni siquiera para la persona perjudicada. Una serie de reacciones sumisas, tranquilas, y comentarios sobre lo predecible que fue la situación. Todo me ha hecho pensar lo ocurrido. Re plantearme. Pero no le he metido tanta cabeza.
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