Querido diario, estoy acá recostado con mucho sueño. Es mi hora de almuerzo y estoy reposando un rato. Estoy solo en la casa. Mientras escribo esto, estoy acostado en el sofa de la salita. Tengo la mesa grandota que compró mi mama hace unos 10 años, masomenos. Arriba de la mesa están un compilado de 6 juegos de mesa, que juntos ya llegan a los 600 mil pesos colombianos. No suelo coleccionar cosas, pero me he vuelto un poco aficionado a los juegos de mesa. Eso me alegra. Creo que es porque de pequeño siempre quise juegos, pero me aburrían los tradicionales. Monopolio es tan aburrido, no entiendo el juego, y sólo sé que se busca tener propiedades, pero siempre he considerado que la premisa del juego y la jugabilidad del mismo es extremadamente aburrida. Otra razón para empezar esta afición es que mis ojos se desgastan por mi trabajo. Los siento cansados de estar todo el día enfrente de una pantalla. Y por último, pero no menos importante, mi pareja también disfruta de los juegos de mesa ...