Hace poco soñaba y soñaba, había ciertas flores en mis sueños, y tenía que elegir una de ellas, por desgracia, siempre la elegía a ella. Todas eran flores muy bellas, todas parecían agradables, y aún así, siempre la elegía a ella. Hace pocos días, me di cuenta de que algo había cambiado, ya no soñaba con esas flores, ya no soñaba con ella, pero seguía soñando. Aparecí en un callejón urbano, todo parecía oscuro y gris, o gris y oscuro, no importaba realmente. Habían disturbios, alguno que otro problema, unas personas extrañas mirándome, y unos matones encabezando mis miedos. Uno de ellos lideraba, tenía una pinta sacada de lo extraño, parecía un bullying de la naranja mecánica, aunque tenía un poco de punk gótico. No escape, no le di sentido a ello, el matón sacó un mazo lleno de púas, apunto a mi cabeza, y se dispuso a perpetuar el golpe. Ya no estaba allí, ahora era un sitio cerrado, un callejón...