Querido diario,
Aquí me encuentro en tierras peligrosas cerca al mar, después de noches enteras estudiando, de tantas veces que me comprometí y conseguí legitimarme como alguien preciso para enfrentar una situación política en potencia. Después de enfrentarme con tantos enemigos, con tantas rivalidades, aquí me hallo aislado.
Las lágrimas se me han acabado, y los ojos bastante hinchados. Parece que el 2020 nunca me va a dejar ir, y todo lo que fue con ello me sigue perjudicando, acechando y mis enemigos han aprovechado eso.
Querido diario,
Estoy a cientos de kilómetros de mi casa, sin poder caminar para ningún lado, en la prisión más triste en la que me he encontrado. Al menos mis compañeros y compañeras me han defendido y apoyado, pero aquí me hallo, solo y desdichado. Estoy atrapado en una región que no conozco, y ya no puedo participar de los escenarios. Jamás había dudado tanto el tener que renunciar a lo que con tanto amor he construido, pero al hacerlo siento que perdería todo.
Lo único que me alegra en estos momentos es el amor de quienes me rodean. Me he vuelto a enamorar de mis amistades más unidas que nunca, aquellas que en medio de tragos lloran mi ausencia, aquellas que se sientan a mi lado a escuchar mi llanto, aquellas que me recuerdan que todo estará bien y me abrazan en la lejanía. Me he enamorado de aquella amiga que me ofrece su consuelo desde que nos conocimos ya hace cinco años. Y estoy contento, de que un búho ha seguido volando alto protegiendo a este cuervito.
"Eres la persona más comprometida que conozco y las cosas que haces, las haces con un profundo amor. Sé que en estos momentos todo está muy difícil, pero por favor no te rindas."
Las lágrimas se me corren al escucharle, al abrazar aquella búho que a pesar de todo, sigue aquí conmigo.
Querido diario,
La juventud de sur oriente qué se ha vuelto famosa durante el estallido, se ha reunido para concluir la necesidad de ubicar nuevas formas de lucha. Me han elegido para lanzarme a un espacio de elección juvenil, en donde podría tener más poder de incidencia en el territorio. Algo que me ha halagado lo suficiente, pero que he rechazado, naturalmente.
Les he comentado que mi deseo más grande en estos momentos es ganar nuestra lucha como universidad, y que a partir de ellos, se daría un cambio realmente trascendental para el país. Está lucha no es de meses, está lucha es de años, décadas y debemos ganarla a toda costa.
Me despido de ti, querido diario, con el corazón en la mano, aquí me hallo en profunda tristeza esperando un milagro, desde mi pequeña prisión.
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