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Un día de caza

- No te atrevas a recrearlo de nuevo. -
- Es que es muy gracioso. Espera. -
La elfa movió sus manos delicadamente como en una especie de juego. De repente, unas imágenes desplegaron, la ilusión empezó a emerger desde sus palmas, en el mismo momento que brotaron partículas de luz. 
- ¿En serio es necesario? -
Los movimientos no cesaron mientras la elfa se reía, progresivamente, mientras realizaba el acto de magia. El baile de la elfa, provocaba sensaciones encontradas en Korvak. De sus manos salían escenas en las que él se veía comprometido con una situación.
- Espera Korvak, está es la mejor parte. -
Una silueta del héroe apareció de un momento a otro. Al parecer, andaba intentando cazar un puerquito con su arco. Todavía no desarrollaba completamente su psiquis y las flechas no obedecían del todo el camino que se trazaba en su mente.
Una carcajada se escuchaba de la maga, mientras lograba ilustrar los hechos que acontecieron.
- Adoraría poderle enseñar esta escena a todos. -
- Ojala tus dotes de sanación fueran tan buenos como tus malévolos chistes. -

En la ilustración Korvak corría persiguiendo el puerco. En cierto momento, se apoyo de una rama para impulsarse y hacer un gran salto. Él sostenía el arco en sus manos, al mismo tiempo que cargaba su siguiente proyectil. Era demasiado obvio que la exageración de dicho salto, era simplemente un impulso que tuvo para alardear delante de la joven elfa.

- No es interesante después de verlo tantas veces -

...Acto seguido del salto, Korvak se encontraba rodando por el bosque mientras se hacía daño. La elfa en vez de ayudarle, se encontraba indispuesta a cualquier acto, por la risa tan nefasta que el joven korvak le había provocado.

La elfa se reía continuamente mientras ayudaba a Korvak a caminar, pues las heridas de aquella caída le habían impedido moverse con normalidad.

- Hablando con los jefes de la aldea, me han contado una cosa de ti. -
- Claramente ha de ser la gran habilidad que poseo de enamorar a las elfas. -
- pero a las elfas del pantano debe ser. -
- ¿Qué te han contado? -
- Me han dicho que posees la habilidad de la necromancia. -
Korvak aparto si rostro de la mirada de la elfa y suspiró.

- Es una larga historia... -
- Creo que tenemos tiempo para llegar a la aldea, ¿deseas contármela? -
Una mirada triste, azotó el momento entre la elfa y el humilde héroe. Un silencio rotundo rondo por unos segundos, hasta que la elfa recapacitando de su pregunta se disponía a pedirle al héroe que olvidará el comentario...

- Desde hace rato nos conocemos y creo que quizás deberías saber. Así que os contaré lo que recuerdo. -

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