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Un Sentimiento Recurrente

Tengo muchas ganas de escribir, pero no he podido dar con cuál tema comenzar. De hecho, cuando me adentro en este mar blanco, es decir la pantalla donde escribo, me da mareo, puesto que quiero decir tanto pero no puedo.

Empezaré por mencionar los sentimientos o pensamientos que más están inundando mi mente en el momento.

He pensado demasiado en escribir sobre algo, pero no quiero dar lastima, no es mi intención tampoco lastimar a la persona involucrada. Mi única intención es simplemente expresarme y poder dejar por escrito algo por lo que me prometí luchar, no para mí, sino para aquellos que conoceré en el futuro y por los que llegaré lejos, mis hijos.

Mi pensamiento es acerca  la ausencia de un padre.



Es decir, yo creo que no sería quien soy, si hubiera tenido todas las comodidades que acarrean tener un papá que represente no solo una autoridad (porque eso me chupa un huevo), sino más bien alguien que se preocupe por las cosas que una madre no entendería mucho. Por ejemplo, alguien que se preocupe por dar ciertas cosas como la loción masculina, que realmente puede que sea un artilugio, y que es simplemente una comodidad pero una de la que un hombre puede sacar mucho provecho. 

Alguien que me hubiera advertido de los peligros del amor, o que me hubiera dado consejos en su momento. O quizás ese personaje, que te llame de vez en cuando para preguntar como va todo, si resultó lo que tenía que hacer.

Tampoco puedo decir que mi papá no me pregunté algunas cosas, aunque sea solo cuando nos vemos, pero prefiero el sentimiento de la llamada, esa que se nota es por preocupación, más que de la conversación casual que solo ocurre cuando el momento incomodo en el auto lo merita. 

Y es que, mi sensación de padre, ha sido mal interpretada puesto que en mi caso, solo siento un personaje que en la mayoría de casos me ataca preguntándome por qué soy como soy o por qué no hago las cosas de una manera o me visto de otra manera, o simplemente por qué me hacen falta ciertas cosas. Esto me molesta, porque de ser alguien que me hubiera ayudado a conseguir esas comodidades, o que me hubiera ayudado a forjarme como un ser mejor, aceptaría la exigencia, pero de alguien que solo me ataca pero casi nunca me ha a aportado a mejorar esas cosas, o a tallar una personalidad, no le veo el sentido a que ese personaje sea exigente conmigo, por lo que en la mayor parte de los casos, le soy indiferente.

Al pasar de los días, envidio un poco a mis amigos con los que estoy, y a esos que de vez en cuando los llaman sus papás para saber cómo están. Si la cita con la chica resultó, o si tienen lo necesario para la semana.

Pese a ello, creo que he llegado a forjarme una mentalidad que considero muy crítica, he forjado una personalidad muy peculiar que adoro y me encanta, aunque sin lugar a dudas, la mejor parte de mí, será ese hecho de que cuando sea padre, seré uno como siempre quise que fueran conmigo.

Sin embargo, escribo todo esto porque es lo que siento en los últimos días. Aunque sé de antemano, que no soy el único y que tengo suerte de al menos tener papá.


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