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Hoyo Negro

El peor destino es el que es perjudicial y predecible. Abrí dos caminos posibles y terminé cediendo al peor. No sé si por miedo, o por simples vanalidades que me golpearon lentamente. Me empezaba a gustar este estilo de vida, pero no me podía resignar a un sentimiento recurrente. Era la intranquilidad la que me agotaba, me dejaba seco. Y en el momento que más cerca estuve del pozo me des hidrate por completo. Y tu más que yo.  No sé si era el momento. No sé si después de tratar de darle solución no logramos nada, no sé si ya esta os dispuestos a volar juntos. Lo cierto es que corte las alas y ahora solo podemos correr. Y me duele mucho saber, que el correr nos está cansando. Ahora solo me espera, desear un milagro o esperar a que el tiempo nos termine de cansar... pero al menos el camino, me dejó miles de recuerdos, y muchas enseñanzas. (Escribo con simpleza, porque así me siento) 

La Herida Envenenada

Lo peor de sentir una herida es volver al pasado. Recordar el dolor, sentirlo adentro pero querer evitarlo. No estoy seguro si la postura que tengo es consecuencia de mi bajo auto estima actual, o simplemente, un reflejo que me previene del desastre. Sea como sea, me hago daño, pero más importante, le hago daño a la persona que me quiere tanto. Ella me quiere ver crecer, evolucionar, quiere que yo sea la mejor persona posible, pero yo sigo con el miedo y no he podido quitármelo. Me insiste que la situación es distinta, y eso lo entiendo. Es verdad, es distinta. "La historia nunca se repite." Me dice cada vez que hablamos de ello, pero por dentro siento que solo el tiempo puede solventar esta herida. Lo más difícil de amar es no poderlo hacer completamente. Sentir ese maldito miedo de que cada día va a ser el último. Quisiera quererte con todo lo que tengo, pero mi corazón está cediendo al miedo. Estoy perdiendo la batalla cada vez que te quedas allí... y me estoy e...

Quiero recordarte Guerrera

Te quiero como gata boca arriba, panza pa arriba te quiero, maullando a través de tu mirada, de este amor-jaula violento, lleno de zarpazos. Como una noche de luna y dos gatos enamorados discutiendo su amor en los tejados, amándose a gritos y llantos, a maldiciones, lagrimas y sonrisas (de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría) Te quiero como gata panza arriba y me defiendo de huir, de dejar esta pelea de callejones y noches sin hablarnos, este amor que me marea, que me llena de polen, de fertilidad.. y me andas en el día por la espalda haciéndome cosquillitas.. No me voy, no quiero irme, no quiero dejarte, por que tu no dejas de buscarme.. Me buscas agazapado, ronroneando.. Me buscas saliendo detrás del sofá, brincando sobre mi cama, rozando mis labios, arañándome los sueños.. Te busco desperezándome en la alfombra, amándote organizadamente, poniéndole orden a todo tu alboroto de revolución y trabajo....

Necromancia - Parte 1

La habitación jamás había tenido un tinte tan oscuro como en ese momento. El ambiente se sentía pesado, hasta podía sentirse frío, aunque era mental, Kornak no sentía nada. Al parecer las cosas no iban bien. Era la habitación donde se había criado por mucho tiempo, y aún así no se sentía igual. Los muebles no habían cambiado, pero tampoco percibía ningún aroma familiar. Tampoco había ruidos, de hecho, el silencio era demasiado intenso. Cualquiera se enloquecería encerrado en ese lugar. Y de la nada, la sintió. Ella o eso, no había hecho ningún ruido, no soltaba ningún aroma, simplemente Kornak, al sentirse observado, volteó. Y entonces la vio. La silueta aún lejana de una anciana al fondo de la habitación. Aún no entraba a la habitación, solo estaba quieta al pie de la puerta de la casa. Kornak sintió mucho frío de golpe, aunque no estaba haciendo frío. En realidad había una oscuridad amenazante acompañando aquella anciana. Como si simplemente los colores se fueran atenuando ce...

Un día de caza

- No te atrevas a recrearlo de nuevo. - - Es que es muy gracioso. Espera. - La elfa movió sus manos delicadamente como en una especie de juego. De repente, unas imágenes desplegaron, la ilusión empezó a emerger desde sus palmas, en el mismo momento que brotaron partículas de luz.  - ¿En serio es necesario? - Los movimientos no cesaron mientras la elfa se reía, progresivamente, mientras realizaba el acto de magia. El baile de la elfa, provocaba sensaciones encontradas en Korvak. De sus manos salían escenas en las que él se veía comprometido con una situación. - Espera Korvak, está es la mejor parte. - Una silueta del héroe apareció de un momento a otro. Al parecer, andaba intentando cazar un puerquito con su arco. Todavía no desarrollaba completamente su psiquis y las flechas no obedecían del todo el camino que se trazaba en su mente. Una carcajada se escuchaba de la maga, mientras lograba ilustrar los hechos que acontecieron. - Adoraría poderle enseñar esta escena a...

Aster

En esta historia nos remontaremos a tiempos pasados en el que nuestro héroe estaba apenas empezando como aprendiz en una larga lista de habilidades tanto con la espada como en el arte de la magia. Era campo alto de la vereda de Gregorio Valkiria. Un lugar lleno de bosques de arboles altos y conocido por tener una de las primaveras más bellas del reino de Golombiaj. El joven Kornak solía tomar agua miel, dotada de un poco de maíz fermentado que le daba un mejor toque a la cerveza y hacía surtir sus efectos fuertemente. Lo solía beber en las tardes calurosas que tornaban el cielo de un rojizo precioso que solo se podría vislumbrar desde la colina del bar los Helechos del Pozo Viejo.  Sus amigos de camada lo acompañaban y consideraban un gran líder en misiones pequeñas e inocentes que suscitaban los viejos de la vereda. A veces era cortar el césped para que las flores fueran más vistosas y aumentara así el turismo. Otras veces, las misiones consistían en pescar, recolec...

Un mundo inexplorado, las minas de oro.

Después de la batalla en el bosque milenario, nuestro héroe quedó atrapado bajo el manto de un conjuro muy poderoso que lo encerró durante un año. Tal y como se veía con esos ojos opacos, no podía usar sus habilidades como quería y tendía a actuar con ira y enojo en cada decisión que llevaba. No obstante, no se detuvo. Cada uno de los aliados representaba una razón más para luchar. Y pese a que el conjuro era muy fuerte, no había poder alguno que lo detuviera de su misión. Salvar el pueblo de Golombiaj. Ahora sin habilidades, y con poca destreza, nuestro héroe tuvo que empezar un nuevo entrenamiento, para descubrir una nueva habilidad. Mientras su armadura se encontraba intacta, su mente no se centraba y por mucho que lo intentaba solo veía la silueta de la bruja que había derrotado a medias. La sangre caía por montones en sus pensamientos y una y otra vez recordaba la batalla infernal que lo llevo a ese estado de subconsciencia. Mas desolador aún, nuestro héroe tuvo que afront...