El peor destino es el que es perjudicial y predecible. Abrí dos caminos posibles y terminé cediendo al peor. No sé si por miedo, o por simples vanalidades que me golpearon lentamente. Me empezaba a gustar este estilo de vida, pero no me podía resignar a un sentimiento recurrente. Era la intranquilidad la que me agotaba, me dejaba seco. Y en el momento que más cerca estuve del pozo me des hidrate por completo. Y tu más que yo.
No sé si era el momento. No sé si después de tratar de darle solución no logramos nada, no sé si ya esta os dispuestos a volar juntos. Lo cierto es que corte las alas y ahora solo podemos correr. Y me duele mucho saber, que el correr nos está cansando.
Ahora solo me espera, desear un milagro o esperar a que el tiempo nos termine de cansar... pero al menos el camino, me dejó miles de recuerdos, y muchas enseñanzas.
(Escribo con simpleza, porque así me siento)
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