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Reflexiones - 23 de septiembre 2026

El viernes pasado celebramos de sorpresa el cumpleaños de un compañero de la juventud. Y ahí estábamos algunos de la vieja generación con personas de la nueva. En algunos casos como en el mío la diferencia de edades rondaba entre 10 años. Es decir, es bastante diferencia. Es algo que evidentemente se empieza a marcar y en algunos caso se nota. Aunque la mayoría de personas me dice que me veo bastante más joven de lo que soy.

La realidad es que iba en plan tranquilo. Mi pareja, o ex pareja, y yo hemos estado separados, intentando remediar muchas cosas sin éxito. Y su constante carrusel emocional, psicológico y mental me ha venido agotando más de lo que puedo resistir. La realidad es que la conferencia pasada iba a declinar, dejar de ser dirección, y lo iba a hacer por ella. Porque quería dedicarle más tiempo, asegurarme de preservar nuestra relación. Y debo aclarar, para quien lea, sea yo del futuro u otro, que sinceramente la pasamos muy bien con ella. Cuando estamos bien. Es decir, no es que nos aburramos, el tiempo que pasamos si es de calidad. Un poco la comparativa es con la enana del pasado, sabes a lo que me refiero. Con ella si la pasábamos mal, no nos tolerábamos, lo único para lo que funcionaba esa relación era para tirar todo el día todos los días, pero de resto era horrible. Y sin embargo, con mi pareja, o ex pareja, actual funciona exactamente al contrario. Nos queremos, sé que lo hacemos. Pero hay aspectos en los que no funcionamos. El sexo por ejemplo, no es lo mejor, es muy escaso y cuando se da, no es lo mejor. Ya tengo una teoría al respecto. Creo que si tiene que ver con el tamaño, pero más concretamente me refiero a la estatura. Creo que es más cómodo para mi estar con personas menos altas. Y con esto me refiero a casi 10 o más centímetros menos altas. Pero bueno, ese no es el punto. La cosa es que, me he replanteado mucho seguir en mi relación. No tenía interés en acabarla pronto, pensé que pasaríamos hasta el 4 año juntos, pero las cosas han ido cambiando un poco.

Como decía, la conferencia me hizo reflexionar. Atravesamos un momento político muy complicado, nuestra militancia es grande si, pero muy nueva también. Son personajes increíbles, una gran generación. Estoy inspirado, pero muy preocupado. Y soy una mierda también. Esto último me ha hecho volver a la nostalgia, al momento que más percibía crecimiento, y era cuando me enseñaba cierta persona. Una gran maestra, pésima amante. Así que desde entonces he pensado escribirle. Y lo hice, absurdamente, ayer. ¿Fue un error? Eso parece. Pero bueno. Todo lo ocurrido en la conferencia me dejó un aprieto emocional. Debería renunciar a la dirección, o continuar para guiar a la siguiente generación. No quiero creerme importante, pero tampoco quiero reducir mi importancia. Realmente si me necesitan, pensaba que no. No me siento el gran militante que fui, pero tengo que serlo, por el bien de todos. O al menos aparentarlo. Y bueno, tengamos en la cabeza que si he crecido, pero no al mismo ritmo. 

Después de varios rogos, de análisis, de presión, me decidí en no declinar. Mantenerme en la dirección. Y ahí en la lectura de resultados, fue cuando me cambió algo en la cabeza. Leyeron como de costumbre los elegidos uno a uno desde los más votados, y si, fui uno de los primeros. Yo pensaba sinceramente que me iba a quemar o que iba a estar en la disputa con otras personas, es decir, incluso en lo más bajo, pero no, no fue así. La gente quería de verdad tenerme. Y no sé realmente por qué. Y creo que fue ahí donde entendí, que no me iba a quedar tiempo, ni energía para todo, y algo debía pasar. 

Existen elementos que no puedo abandonar, mi trabajo, mi carrera. Ambas cosas las tengo ahorita mismo. Las estoy construyendo. No las puedo dejar y si consumen la mayoría de mi tiempo. Entonces pensé, evidentemente hay algo raro. Hay energía tiempo y demás que gasto excesivamente. No quisiera que se sienta así, pero es la realidad. Mi pareja, o ex pareja, es adorable. La quiero demasiado, pero seamos sinceros ella no me va a dar hijos, y tampoco será la persona en mi futuro. La quiero mucho, pero no me veo con ella. No me puedo ver además. Esa terminadera, esos ataques. Lidiar con su inseguridad me tiene agotado. Es difícil. Son cosas en las que ya no quiero gastar más tiempo.

La verdad es que quisiera escribir tanto de lo que no quiero, de lo que estoy cansado, pero para eso voy a escribir una carta, a expresarme a mano. A decir todo lo que ha estado mal, y desgraciadamente no tiene solución. Empezaré con una cosa, algo evidente. Si tengo pensado tener hijos propios. Cuando cumpla ciertos criterios. Y lo he pensado, teniendo en cuenta que quien me acompañe en ese camino, primero debe querer, segundo debe ser una persona única sin duda, y debo estar totalmente seguro de mi elección. No sé si pasaré el resto de mi vida con esa persona, pero de algo debo estar seguro y es que se quedará el resto de la vida conmigo. Porque ese vinculo de hijos, es irrompible.

El camarada papá profesor tenía razón. Un comunista que crea en el futuro, que confié en la esperanza, simplemente, debe tener hijos. Así funciona y ya. 

Tenía más cosas que decir, pero sinceramente creo que lo abordaré en otra entrada.

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