Hay veces pienso bastante en la temporalidad del amor. Los antes, los durante y los después. Y pienso que hay que entenderlo en todos estos espacios de tiempo.
Un antes, para estar preparado. Considero, que para amar, hay que estar preparado. Hay que haber madurado ciertas cosas. Quemado etapas incluso. Hay que amarse a uno mismo. Pero ojo, creo que hay que entender el amor desde un antes como una preparación para uno mismo. Esto es un acto de responsabilidad con uno mismo y con la otra persona. Hay que saber vivir con uno mismo. Hay que haberte aceptado, haberte cultivado. El antes, no es despreciable, es una preparación totalmente necesaria.
Diferente a ciertas conductas de personas que en vez de prepararse para sí mismas, se preparan para el/la otr@. Quieren vivir sus gustos. Forzarse a aprender sus pensamientos. Estudiarlas vagamente, o incluso fuertemente, para crear un enlace endeble que termina rompiéndose con el tiempo.
Considero pues desde hace mucho tiempo, que el amor es más un tema de nacer que de hacer... en esta etapa previa.
Para un durante, el amor tiene dos cabidas, con uno mismo y con las otras personas. Creo fielmente, que el amor no es un tema de solo el disfrute. Hay que tener esfuerzos. Pero con eso último, toca tener cuidado. Esforzarse por algo, no es lo mismo que ser relegado a un espacio de inferioridad. Eso mismo, es de hecho un síntoma de error tanto en la preparación como en el durante. Esto es porque el amor debe ser comprendido entre iguales, en el momento en que hay alguien inferiorizado, se pierde la batalla del amor. En el momento en que se desvaloriza tu entrega, se pierde la batalla del amor. Es también un tema fuera de egoísmos. En el momento en que el amor resulta más por interés que por compañerismo, se pierde la batalla por el amor. Así pues, el durante, también tiene mucho que ver con la libertad, entendiendo esta última como un concepto más allá de lo libertario. La libertad bajo un marco de respeto y responsabilidad, de empatía.
Para un después, el amor a veces es el silencio. El agradecer. El dejar ir. El amor a veces en el después es el perdón. Entendiendo el perdón, no como una palabra, sino como una serie de actos, a veces reparadores. Todo depende claro, de los contextos y las dinámicas de los mismos. Pese al después, el amor es más allá de los egoísmos, el devolverse a nosotros. El crecer. Volver a una etapa de preparación, absorviendo lo aprendido.
Es como una espiral. Vuelves al sitio, con un nivel más avanzado. Un nivel de madurez que te permite llegar más lejos. Ser más empatic@. Traducir lo aprendido.

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