Buenos días mar,
Te escribo directamente porque no quiero que sufras por ningún motivo. Los escritos que he hecho son muestra de mis etapas, más para desahogarme. Pero no quiero que te sientas mal por eso. Solo fue un modo de expresión, pero sabes bien que la realidad es distinta. He sentido la negación, la tristeza, la aceptación, la ira y pues finalmente, la reflexión.
Quiero empezar por una disculpa, pues sería más sincero escribir una carta a mano, que hacerlo por un medio tan frío como este.
Ahora bien, esta carta va a estar dividida en cuatro partes. La primera un escrito sincero de mis emociones y pensamientos. En estos, haré todo el esfuerzo posible por concentrarme en hacerlo sin incluirte, es decir, no quiero que creas que tuviste culpa, sino simplemente quisiera explicarme un poco, fuera de justificarme. En el segundo escrito, voy a escribir mis errores. Todo en lo que creo que la he cagado antes, durante y después de nuestra relación. En la tercera parte es más un aspecto de aclaración. Y la cuarta, se me hace necesario unas disculpas por todo.
Así que, lo primero es que sepas que no esperaba esto. Y no me refiero a lo malo, sino a todo en general. La primera canción que te dediqué decía "Quería evitar el amor, y la vida color de rosa, obviar cosas del corazón y poder hablar de otra cosa...", no significa para nada que me arrepienta de haber vivido lo que viví contigo, sino que simplemente se me hace increíble, aún hoy, que haya ocurrido.
Antes de estar contigo duré un largo periodo de perdón propio. Nunca se trató de una persona del pasado, porque eso, tanto para ella como para mí estaba superado. Lo que pasa es que yo no fui un santo, no tanto con ella, sino con la persona con la que había disfrutado un buen tiempo de noviazgo antes que ella. Tengo que admitir que ni siquiera me deje sufrir por la muerte de un ser que quería mucho, y que no me deje sufrir la tusa que debí sufrir, por haberme separado de mi relación más duradera. Que rompí de una forma muy basta "el código del amigo", y dejé toda responsabilidad política en esos momentos.
No fui consecuente, era obvio que todo ese acumulado me iba a pasar carta en algún momento. Fui muy tonto en darle trascendentalidad a un cuento tan improvisado y pasional.
Un año pasó desde entonces, en los que sentí un bloqueo emocional, psicológico si se quiere, sexual y hasta intrapersonal. No pensé que un acumulado de ese calibre, tuviera repercusiones tan fuertes, como para no dejarme disfrutar con libertad una relación tan bonita como la nuestra.
Pasado el año, había vivido intentos de cuentos, me había fijado en más de una persona. Pero no había nada, ni besos, ni sexo, ni nada por el estilo. Para mí todas fueron salidas, que en principio intentaban ser más allá de la amistad, pero simplemente, lo dejé todo en amistades. Y fue divertido. No voy a mentir. Con ese año de abstinencia, pero no obligada sino voluntaria, en el sentido de que no me nacía obtener ningún beneficio sexual, ni nada por el estilo. Empecé a apreciar más el hecho de una relación afectiva, distinta. Quizás hasta inocente.
Y después llegaste tú. No fue tu discurso, porque nunca lo escuche. No fueron tus conocimientos, tampoco. Estoy seguro que el primer acercamiento que tuve fue con tu forma de ser. Esa mirada, y esa forma de expresarse, se me hacía elegante. Pero no era como la mayoría de elegancias que repudió, esta elegancia venía desde el interior, desde el alma. Era una singularidad exquisita. Difícil de explicar. Esto en definitiva me atrapó. Sin embargo, más por pesimismo que por desinterés, deje el tema y me concentré en mi situación.
La situación política era difícil. Las responsabilidades de la facultad recayeron en mí. No es que quisiera ser egocéntrico, es que la realidad es la siguiente. Uno de los parches en la facultad que trabajaban fuertemente, se había extinguido. No estaba de acuerdo con sus posiciones, un tal anarquistas, pero prefiero personas organizadas moviendo las cosas, que la apatía. Quizás por eso, respeto tanto a cualquier organizado, independientemente de su posición. Los prefiero existiendo, porque he tenido que lidiar con los que no hacen, ni dejan hacer tantas veces. He tenido que lidiar con personas de una universidad, que justifican el asesinato de líderes. Por eso mi personalidad, tiene un rasgo de empatía con cualquier organizad@.
Las otras organizaciones se concentraron en el trabajo interno de su organización. Mientras que la nuestra se encargó de levantar un consejo estudiantil, de levantar una conciencia crítica, descuidando por completo el trabajo interno. Tanto así, que activamente y por condiciones materiales, la única compañera que me ayudaba, estaba fuera del proceso por sus responsabilidades, y todo recayó en lo que yo pudiera lograr hacer. Tenía su consejo, es verdad, pero nada más.
Estuve solo en esas dinámicas, y fui al segundo encuentro de estudiantes, básicamente solo por mi facultad. Los que siempre me habían acompañado, no fueron conmigo porque se graduaban ese mismo fin de semana, y lo más duro, es que no estarían conmigo, después de eso.
Y entonces durante el encuentro, me relacioné. Bailé y disfruté, pero seguía bajo ese acondicionamiento de no dar ningún paso, más allá.
Así pues, fue cuando la vi a sumerce. Allí estaba, con su pañoleta roja, con su mirada, con su cansancio, a usted toda dormilona, a usted toda brotada, a usted toda simple con la vida. La vi tan hermosa. Y la vi desde lejos, sin parar de hacerlo, pero muy discreto. La vi más como un imposible, que como una realidad. De hecho, en algún punto solo estaba pensando en usted, y por eso, las palabras que se escaparon cuando hablé con mi compañera fueron sobre sumerce, pensaba ¿cómo es posible que me mueva tanto el piso, si ni siquiera sé su nombre?
El resto de la historia la conoces bien. Pero quizás no conoces, que si estaba bloqueado. No por una persona del pasado, sino por mí mismo. Que el tema del amor era importante para mí, pero no era prioridad. La prioridad era mantener mis responsabilidades, porque en el pasado, por lo mismo, ya había abandonado. Que el tema sexual lo tenía abandonado, y estaba supremamente adormecido con ello. Que si bien usted siempre me ha atraído en todo el sentido de la palabra, lo sexual para mi era superfluo, y lo que buscaba era más un relacionamiento cooperativo, una compañera de vivencias, un equipo de supervivencia. Quería alguien que me cuidara y que yo pudiera cuidar, cuando nos necesitáramos.
Debo decir que tenía un adormecimiento increíble. Solía ser más detallista, más original en mis formas de enamorar. Más escritor. Más de muchas cosas. Pero con sumercé, no sé qué ocurría. Una parte de mí empezó a ver a una chica solitaria, sobreviviendo en la fría y cruel Bogotá. Una persona que se enfermaba feo de vez en cuando, y siendo sincero, aunque nunca había asumido un rol de cuidador, en esta ocasión me desvelaba un poco su seguridad. Cuando viví solo, hubiera deseado tener una persona que me acompañara a cocinar, a charlar, a cuidar a lorenza, a estudiar, a sanarme. Porque cuando viví solo, aunque amaba esa soledad, sufrí bastante contra la batalla de vida universitaria. Hasta duré más de un mes y medio con problemas de salud.
Por otra parte, era el amor que quería dar y quizás ya había olvidado cómo. Y por otra parte, tenía miedo de una persona insegura, que pudiera caer en jugar conmigo.
Entonces allí nació, el amor que empezó a crecer. Que tuvo muchas peleas, la verdad recuerdo mucho eso. Que para mí eran peleas muy tontas, innecesarias de hecho. Pero que era un amor muy sincero, de confianzas. De esa confianza tan difícil de encontrar, tan rápido, como si de conocernos mucho antes se tratase.
Y más allá de eso, lo que nos gustaba a ambos. No he podido estar con nadie con la que compartir un domingo disfrutando de One Piece. En los casi 15 años que llevo viendo la serie. Nunca he disfrutado viendo novelas con una compañera sentimental. Nunca pensé que me empezaría a gustar tanto una cultura tan distinta como lo es la que me enseñaste. Había de todo el disfrute que podía vivir contigo. No sé hasta qué punto era una cuestión unilateral, porque así lo sentí. Es verdad que parte de mi bloqueo me impedía incluso volver a escribir, volver a disfrutar del arte y la cultura con la que yo estuve desde que soy mayor de edad. Y aunque habían cosas que quería enseñarte, de a poquitos, simplemente no podía. Y no te culpo a veces por no dejarme, uno no debe obligarse a interesarse por cosas que no quiera interesarse. Pero siendo sincero, sentí que la construcción se volvió unilateral, pero no es que yo no sepa nada, es que lo que yo sé, vino de un lado totalmente distinto del panorama político, y evidentemente, no tenías ningún interés en ello.
Más la relación continuó y realmente me sentía enamorado. A veces si sentía miedo. Pensaba mucho que llegaría alguien, y lo pensaba por el mismo hecho de que las cosas resultaban unilaterales, y todo lo que yo era o había aprendido, no resultaban útiles para la construcción colectiva.
En mí el amor fue creciendo. Mi objetivo si era claro, quería una relación duradera y tranquila. Sin peleas, depronto si discusiones, pero no peleas. Quería que pasase el tiempo sin que nos diéramos cuenta. Quería sentir que tenía un equipo con alguien, un equipo de cooperación.
Amaban muchas cosas que desaparecieron en el principio, como tus lecturas de poesía, como leer juntos, como esas pequeñas cosas que valoraba y que en algún momento, sin darme cuenta, dejaron de existir. Siempre me daba la sensación de que querías que hiciera lo mismo. Que te leyera. Por desgracia, en la anterior universidad donde estaba, me adoctrinaron en la lectura rápida, en el análisis corto, en no disfrutar... en producir. El disfrute tenía que ser, salir a tomar con amigos, comer en tiendas costosas, vestir de una forma u otra, visitar centros comerciales y olvidarnos de la realidad... la cosa que más lamento de eso, es tener que pagar el resto de mi vida, lo que yo sentía como un infierno, como ese limbo. Lo que yo sentía como la nada. La verdadera razón por la que salí de allí no fue el dinero, ni mis condiciones, fue porque no podía sentirme más vacío y carente de propósito. Estaba tan ahogado de la superficialidad. Esa misma que envuelve a mi padre y que no soporto.
Pues bien, si había muchas cosas en el tema del amor y de la madurez en las que había avanzado. Siento que retrocedí bastante en muchas discusiones que ya había tenido conmigo. Y siento que hay debates que simplemente nunca había considerado, y también entraron en este momento de la vida.
Había una pregunta clave que nos hacíamos cada tanto, ¿hasta dónde quieres llegar conmigo? Creo que esa era la forma en que balanceábamos nuestros sentimientos. No sé tus intenciones, pero las mías eran las que ya dije anteriormente, quería una relación sin tanta cosa. Simple. Pero de solo dos...
Y bueno, la discusión de lo que me ocurría sexualmente, también era nueva para mí. Pero al principio me daba igual, porque no lo veía como una necesidad. Podía vivir sin eso, incluso. Sin embargo, si me asustaba mucho la posibilidad de perderte. Yo si quería tu compañía, y a pesar de que quería algo simple, por tu edad si creí que era una necesidad para ti, que era parte de tu concepción del amor y que si no había una pronta solución, terminaría empezando el aburrimiento.
No voy a mentir, fue una de las cosas que más me acomplejó. Mis relaciones pasadas nunca tuvieron quejas sobre el asunto, al contrario. Venía acostumbrado a los halagos. Pero también es cierto que llevaba mucho tiempo de adormecimiento, no solo físico, sino mental, hasta pasional, tanto que terminé despreciando o incluso, ignorando ese hecho. Ahora sé que si había y todavía tengo un poco de ese bloqueo. También sé que mucho tiene que ver, el año que dejé el deporte bruscamente, bebí y fumé lo suficiente como para afectarme.
Finalmente, empezaron peleas constantes. No discusiones, peleas. Me sentí reprimido, muy reprimido. Todo lo que opinaba o decía, te afectaban increíblemente mal, hasta el punto de que me dijeras que mi amor te fastidiaba. Que estabas cansada de esto. No sé si eran ataques de rabia, ansiedad, o simplemente el estrés de la universidad, pero empezaron a afectarme bastante. Y tampoco los manejé de la mejor manera. A veces, no siempre, contestaba con la misma moneda. Siendo sincero, si empezó un momento de desenamoramiento. Si alcancé a pensar en otras mujeres, si pensé en estar solo. Pero también fueron los buenos momentos, que no eran pocos, los que me permitían seguirte amando, los que simplemente te ponían en una balanza, y siempre pesabas más que cualquier intención mía de querer estar con alguien. En la misma clae, la dinámica era fiesta universitaria de descontrol, y sobre mí caían muchas miradas, de niñas lindas, si, de hecho las busqué por redes, como tu viste, porque me parecieron lindas, pero jamás pensé en escribirles, o dar algún paso. Al contrario, la balanza siempre se inclinó hacía, prefiero mi relación, no me quiero enredar con eso. Nunca pasó de ser un interés tonto, a un gusto importante. Como te dije, lo que más pensaba era como mejoraría increíblemente mi experiencia allá, si hubieras estado conmigo.
Siendo sincero, la única forma que sentí que podía demostrarte amor, era mostrando mi interés en tu bienestar. Escucha, no te culpo por lo siguiente, pero no puedo decirlo de otra forma sin mencionarte. Ya había intentado mostrarte lo que me gustaba, pero simplemente no te gustaba. Así eran las cosas. Ya había intentado contarte mi pasado, pero tampoco funcionó. Hay escritos de erotismo, como yo lo entiendo, en mi blog.
Y si, también sentí el nido y el aislamiento. Mucho de eso nació por la pereza y lo flojos que eramos a veces. Yo también sentí que me encerraba y perdía propósito, y muchas responsabilidades que tenía.
También me sentía ahogado, pero ahí si nos faltó discusión. Nos faltó ponernos limites y acatarlos.
Ahora sobre la finalidad del asunto. La semana del 7 de Junio, y tengo esa fecha grabada, porque casualmente fue el día en que descargue la app de grabar llamadas, y tengo justo la llamada de ese día que quisiste ir a mi casa y pues terminamos. Esa semana definitivamente todo me estaba saliendo mal.
Sé que no te he contado más cosas, pero las peleas en mi casa, no son cualquier cosa. Más de una vez han terminado en discusiones tan fuertes, incluso con amenazas de golpes, que afectaban mucho a mi abuelo y a mi abuelita. Que esas discusiones le han sacado más de una lagrima a mi madre, y han roto por completo la armonía que alguna vez tuvimos. Que yo quisiera escaparme de eso, sin dejar las responsabilidades de lado, era por el miedo inmenso que me daba involucrar a más integrantes de mi familia que necesitaban paz, en vez de una guerra.
Al mismo tiempo, fue la semana en que recibí la noticia de que mi decisión de dejar un espacio que amé durante varios años y al que le debo tanto, era irrevocable. No había marcha atrás. No había esperanza alguna tampoco. De hecho, esa fue la mejor decisión que tomé, porque lo hice a tiempo. Porque ahora mi facultad es un cementerio, con una cantidad de amigos míos, ahora en la deserción. Pero preferí salir por la puerta voluntaria que por la obligatoria. Si buscas un medidor de dificultad en carreras, si existe, es la deserción... Desafortunadamente, esa carrera en todas las universidades, siempre se lleva el record aplastante de deserción comparado con las otras carreras. Y no me justifico, es que estudiarla de por sí, significa olvidar el resto de existencia. Pero precisamente, era lo que no quería que me volviera a ocurrir como en la otra universidad.
Por último, llegaste tú. Estaba muy contento porque quería compañía, pero fue la gota que terminó derramando el vaso. Sabía de tu interés, pero jamás pensé que se volviera un gusto tan fuerte. Y simplemente me desbordé, pero no me culpo sinceramente. En ese momento sentí que ya lo había dado todo, y que nada había resultado. Lo negué, busque soluciones, y finalmente cedí al llanto. A la tristeza que me hacía falta en ese mar de emociones. No voy a negar que por ese día, si sentí un apego, y la necesidad de creer que valía algo. Pero todo era muy reciente, y no me esperaba nada de eso. Por eso, siendo muy honesto, no me culpo de ese día. No veía otra forma en la que pude reaccionar. No veo aún, que con todo el carguero emocional que llevaba teniendo, el hombre que te escribe no se hubiera sentido inseguro, o inferior, o acomplejado... eso no implica, que en otra parte de este texto, vengan unas disculpas...
A partir de ese momento, todo fue confusión, miedos, soledad, baja auto estima, ego herido, acomplejamiento, y desesperación... todo el paquete incluído.
Quería creer que lo pesado del semestre, u otras razones, te tenían confundida y buscabas una salida. Quería creer que solo era una crisis pasajera, y que era superable, que nuestra relación podía sobrevivir.
Quería creer que aún confiaba en ti, pero debí aceptar que ya no lo hacía.
Quería creer que se trataba de tu miedo sobre mi persona del pasado, y que solo era eso.
Quería creer que el amor no se había estado desgastando y podíamos sobrevivir.
Y finalmente, quería creer que había esperanza...
La incertidumbre en el proceso, más la agudización de mis otros problemas, me pusieron en un estado deplorable. Y no te voy a mentir, días después de ese día de junio, muy pocos días después, pedí asistencia psicológica a la universidad, por nuestra conocida en bienestar, y me remitió. Pero esa citación, nunca me la hicieron. Habían tantas, pero tantas preguntas en mi cabeza, que no pude simplemente caminar, o hablar, sin que más de una cosa se me escapara con las personas que más compartían conmigo. Tenía un afán de encontrar respuestas... por primera vez, no dejé ir a alguien, y me mantuve negándome a la situación.
Por último, solo referente a nuestro caso, las últimas semanas más que una ira por no poder "tenerte", porque de eso he reflexionado mucho, era ira por sentir que jugaban conmigo. Ese sentimiento que ya he experimentado en el pasado, simplemente llegó a mí con una fuerza brutal, que me desbordó. Ese sentimiento, aún lo traigo conmigo, no voy a mentir. Pero ya lo quiero dejar ir...
Nada de lo anterior podrá jamás justificar mis acciones, solo sirve para hacerme crecer.
Ahora llega la parte de errores que he cometido. Disculpame lo largo del texto.
Mi primer error efectivamente, fue no haberme perdonado y sanado antes.
Otro error fue darle un alcance a nuestra relación.
Siento que fue un error haber abusado de tu confianza.
También siento como un error el hecho de idealizar nuestra relación, pero no te idealice a ti. Siendo sincero, aún con tus errores o los defectos que logré visualizar, tu me gustas demasiado.
Creo que fue un error, acomplejarme tantas veces.
Fue un error evidente, haberme visto a mi mismo como un ser inferior a ti.
Fue un error, aunque un poco inconsciente, desconocerme a mí mismo, desconocer mi historia, mis experiencias, y tratarte como si el tema del amor me fuera indiferente. Cuando el tema del amor, siempre ha sido vanguardia en mi vida.
Fue un error atacarte políticamente y desconocer tu trabajo.
Fue un error burlarme de tu carrera.
Fue un error compararme con tus pasados y con el otro.
Fue un error no haber aceptado lo que sentía, acerca de la poligamia.
Fue un error no haber aceptado que ya no confiaba en ti y asumirlo con responsabilidad.
Fue un error buscar algo en ti que ya había perdido.
Fue un error insistir intensamente en volver al pasado.
Fue un error, gravisimo, desesperarme en encontrar salidas.
Fue un error mi actitud ese viernes, insultarte, correrte bruscamente y amenazar a ese.
Fue un error no alejarme las tantas veces que debí.
Fue un error devolver mis propias experiencias, debates y aprendizajes sobre lo emocional.
Fue un error no haberme querido a mí mismo, muchas veces.
Es un error no dejarte ir...
La tercera parte de este texto si va encaminado a hablar un poco más.
El sexo, efectivamente, no es solo penetración. Por ende, la promiscuidad no habla solo de penetración, hasta no abstenerse del beso es promiscuidad. No voy a esconder lo que pienso, ni siquiera con todas mis reflexiones encima.
Así que aquí va. Si hubo una imposición del debate, puesto que abrirlo, no implicaba cambiar los acuerdos. No se abrió el debate porque sí, sino que tenía una intención directa y por un interés concreto. Si hubo una imposición del debate, porque primero carencia de fundamentos teóricos de una de las partes, segundo fue bajo un manto de presión y tercero, pero no menos importante, no había intención alguna de consenso.
Por otro lado, yo lo siento así. No hubo sinceridad, al menos no desde tu parte. Esto lo entiendo porque no había la capacidad real de abstinencia, para dar una verdadera preparación hacía lo que era cambiar los acuerdos. Es decir, sumerce ya quería que pasara algo con otra persona, era inevitable, pero yo si tenía claro algo y es que uno no lo puede tener todo en la vida. Entonces, no se trataba de dar un debate sobre la concepción del amor para avalar que estuvieras con otra persona, sino de ser sincera y aceptar que eso implicaba dejar nuestra relación de facto.
Ahora pienso que fue lo más coherente del mundo, haber pedido el alejamiento de la otra persona, porque si era real tu intención de estar conmigo y si era real tu capacidad de abstención de este personaje, pues no tenía porque ser un calvario alejarse del personaje. Ahora sé que aunque odio poner ese tipo de limites, era la única forma coherente de poder dar una discusión sensata en medio de lo que se venía.
Creo que si no era posible, el decir adiós era lo único. Un adiós sin llamadas, sin escritos, sin mensajes, sin indirectas, simplemente un adiós... y ahí yo también la cagué.
Es a la falta de abstinencia y sobretodo a la prisa, aunque no sea penetración, sino simplemente un beso, a lo que yo llamo promiscuidad.
Debo decir, que no te siento culpable, de lo ocurrido, ni siento que yo hubiera podido actuar tampoco de otra forma. Siento que era la única forma en la que podíamos llegar a donde estamos, en momentos de tranquilidad de paz mental, de extrañarnos, si, pero de un crecimiento emocional de valores incalculables. Siento que somos humanos y nos gustan personas, y aferrarnos es lo que nos han enseñado, es nuestra lucha contra las contradicciones y está bien. La verdad a veces pienso que debía ocurrir lo de ese día, y que gracias a Cuthulhu que no pasó a mayores, porque pensandolo bien, hay como dos o tres escenarios con consecuencias aún más catastróficas.
Finalmente tengo que escribirte sobre la sección de disculpas.
Lamento realmente que no pudieramos tener algo de más de un año.
Lamento profundamente haberme apegado al amor y al deseo de estar a tu lado.
Lamento en menos medida, no haber sido suficiente para lo que buscabas, es decir, pues no me culpo por eso, en últimas hay muchas cosas que puedo enseñar y mis gustos y locuras son parte de eso.
Lamento no haber viajado a tu tierra contigo, de verdad tenía muchas ganas de conocer más acerca de ti.
Lamento mis escritos de rabia, no sé si a estas alturas duelen, pero si siento que depronto debí seguirlos guardando. Solo que en parte pensé que ya nunca los leerías.
Lamento haberte tratado mal.
Lamento haberme acomplejado con tu pasado y con ese. De verdad no sé qué pitos pasó con mi auto estima en este período.
Lamento no haber podido dejarte ir como se debía.
Lamento no poderte abrazar y decirte que lo lamento todo.
Lamento estos días, si te sentiste mal de que viera lo malo en nosotros.
Lamento abusar de tu confianza, comerme tu mercado, tapar tu baño, llegar a tus espacios académicos.
Lamento tener ese adormecimiento emocional que me impidió mostrar la mayor parte de mi ser para tener una relación tan amorosa.
Lamento no haber sido sincero contigo, y haberte dicho que si venía desenamorandome.
Lamento sobreprotegerte y a veces no considerar que eres una persona independiente que se puede valer por si misma.
Lamento haber usado la excusa de la plata para poder verte y buscarte.
Lamento haberte escrito mensajes de amor, y de mi dolor cuando ya no querías saber nada de mí.
Lamento haberte hecho el amor con ira, aunque no me obligue a hacerlo contigo, si me nacía, pero también tenía ira.
Lamento las veces que si me obligue a complacerte.
Lamento realmente, hacerlo contigo con tristeza.
Lamento que nunca más lo podré hacer contigo.
Lamento no poder sacar el verdadero yo, que a veces solo conocías cuando tomaba tragos.
No lamento no haberte llevado con mis amigos, pero si lamento haberte acomplejado con eso. La verdad es que caí en cuenta que solo voy con ellos cuando estoy muy desparchado o despechado. Ni siquiera a mi me gusta tanto ir allá, me siento muy superficial.
Lamento que tuvieras que vivir un momento en el que yo me estaba re descubriendo en el amor.
Lamento que se me escapara lo que sentía cuando bebía con mi amigo de tu facultad, y que eso derivara en odio colectivo, que no entiendo aún hoy, hacia ti.
Lamento que hayas creído que mi familia te odia, porque yo no les conté nada, excepto a...
Lamento que mi hermana mayor si te odie.
Lamento no haber contado hasta diez tantas veces.
Lamento que mi recuerdo de ti, ahora me remite a recordar a la otra persona también.
Lamento no haber sido empatico en muchas ocasiones.
De verdad lamento, los momentos en que fui toxico.
Sin más que decirte, te mentiría si te digo que no te extraño. Aunque, en este tiempo, me he abstenido de pasar la noche sexualmente con alguien. Si besé a alguien pero fue muy corto y ella sabía la situación en la que me encontraba, similar a la de ella. Así que para ninguno de los dos significo nada. Más la noche fue dormir alejados. Si he conocido nuevas amistades, y he molestado mucho. Si he dejado de lado tu tema en mis conversaciones tanto como he podido. Si quisiera arrancarte de mí, a veces, y otras veces irte a buscar. Si he sentido que todo lo nuestro fue un sueño y a veces, que solo lo malo lo fue. Si he soñado contigo en más de una ocasión. Si agradezco lo que pasamos, demasiado. Si sentí, siento y sentiré amor por ti, porque si te deseo lo mejor, antes, durante y después...
Si me dolió tu denuncia, no porque creyera que no fuera necesaria, sino por la forma en la que la planteaste. Si he venido superando eso. Si he tomado esta tusa con mucha más madurez que cualquier otra, y con mucha clama y paciencia. Si quisiera besarte, o abrazarte, o dormir contigo. Si hay veces que pienso en no cerrar la puerta y otras en las que le pongo hasta candado.
Si espero que te sientas muy feliz, porque yo siento que esta fue una experiencia sumamente valiosa. Que millones de veces prefiero haber amado, a no haberlo hecho nunca. Y que ojalá logres el nirvana, que conmigo nunca pudiste obtener...
Te deseo absolutamente lo mejor, que la lucha continué, y la unidad se mantenga. Que la gran persona que eres, se siga cultivando y nuestra madurez nos permita reencontrarnos en el futuro...
Un besito de despedida, y hasta la próxima ;)

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