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Estrechez de Corazón - 2 de Julio

El debate de la monogamia me ha causado bastante intriga. Es decir, nunca he sido quien crea en relaciones eternas, ni tampoco en relaciones que tengan que terminar en el matrimonio. Fue desde el momento del divorcio tan caótico de mis padres, que incluyo un tratamiento de pareja extenso, que supe desde niño que casarse era violentarse desde el primer momento. Sobretodo desde la referencia religiosa.

La monogamia como yo la había entendido, tenía un origen biológico. Sin embargo, mi referencia para tal hipótesis, era un par de especies conocidas, que siempre he creído que se asemejan a la forma en la que yo quisiera entenderme. (El cuervo y el pinguino.) Solo hasta ahora que me he puesto en la tarea de encontrar respuestas, leo que esas especies son monógamas, pero no son mamíferos, son aves. Pensé, por lo tanto, que los mamíferos se reñían bajo la misma concepción que las aves.

En la misma investigación encontré que el ser humano desde sus orígenes, no se concebía como un ser monógamo para poder tener más oportunidades de sobrevivir. Sin embargo, nació la monogamia por varios factores, pero uno de los principales es la creación del concepto de propiedad. Es decir, no pensé que un tema tan personal terminara teniendo un aspecto político, que desde el vemos habría que revisar con bastante cautela, bajo un análisis contextual y coyuntural de la realidad como la concebimos y en la que nos mantenemos.

Por otro lado, habría varias razones lógicas y de supervivencia que nacieron a partir de cierto punto, por la que las relaciones monógamas se mantuvieron.  Desde proteger a los niños de varones asesinos, cuyo objetivo era poder aparearse con una hembra que priorizaba la crianza de ellos, pasando por el aseguramiento del apareamiento en poblaciones de bajas densidades de hembras, hasta la prevención misma de enfermedades de transmisión sexual, para la supervivencia de la especie. Así mismo, algunas de estas razones le dan un origen lógico a la aparición misma de la monogamia.
Sin embargo, en la actualidad ninguna es válida. ¿Entonces la pregunta que queda responder es clave, por qué intentamos ser monógamos?

Acerca de ello, el ser humano se ha esforzado en concebir varios tipos de monogamia. La monogamia sexual, que supongo hace contrapeso a la poligamia, y la que denominan la monogamia social, que supongo que es el concepto contrario al poliamor. 

En base de las investigaciones citadas, el ser humano intenta mantener la monogamia sexual, sin éxito. Caso diferente es el de la monogamia social. Pues parece que el ser humano si es constante en este aspecto.

Por ello, desde el sistema económico que nos mantiene actualmente, debíamos entender la familia como una propiedad y no como una construcción colectiva, que nos lleva a la cooperación mutua. Lo cual nos entierra en el concepto mismo de lo que significa ser un ser humano, más allá de nuestros orígenes silvestres.

En mi opinión, es posible que el concepto mismo de la propiedad que está más vigente que nunca, sea uno de los factores determinantes que nos someta a buscar la monogamia, en general. Sin embargo, también es cierto que la comodidad misma de las personas, para buscar relacionarse, también es un aspecto fundamental, puesto que sin esa misma comodidad, no es posible mantener una relación contemporánea, sino es bajo el sometimiento.

Por desgracia, el momento en el que nos encontramos o la coyuntura bajo la que vivimos, ha complicado la concepción misma de la forma en que nos relacionamos con los otros seres humanos, priorizando el egoísmo y la sensación de posesividad y exclusividad.

Personalmente, mis acercamientos a personas que piensan en estas concepciones, han sido muy desafortunadas. Pasando por mi relación cuando empezaba a salir de la burbuja del catolicismo, que más que imposición fue una confusión interna de la otra persona que derivó en el lesbianismo. Posteriormente, obteniendo una experiencia vacía y carente de todo rasgo amoroso que derivó en mi inevitable escape. Hasta mi última relación que si fue directamente una imposición misma de la concepción del amor, basada en la promiscuidad y la prisa. Derivando así en la destrucción colectiva.

Así pues se abre un debate interno que nace de un joven yo, hacia un yo más adulto que entiende la contradicción misma del término de propiedad. El que debemos lograr abolir incluso en el interior de nuestros sentimientos.

Solo la experiencia, la práctica, acompañado de la teoría, me podrá comprobar el acercamiento que necesito para lograr abolir todo termino de propiedad que pueda tener.

En mi caso, el intento de comprender el asunto de forma practica, debe ser paulatina. La analogía perfecta es la del cigarrillo, no es posible dejarlo de tajo, porque simplemente el organismo está acostumbrado y sería perjudicial. Por ello, esperare a tener la tan anhelada estabilidad emocional en una relación monógama, y escalonar una relación que rompa con el termino monogamia sexual. Ese debe ser el paso que cambie del joven yo, al yo adulto. El rompimiento de la propiedad privada.

Sin embargo, la madurez personal y la madurez emocional, es un factor determinante para lograr mi cometido. No solo en mi mismo, sino en las personas que logre encontrar. Pues en mi vida, quisiera que me vuelvan a imponer, a lo maldita sea, algún debate político-personal, aludiendo a mi falta de experiencia o a mi falta teórica. Sobretodo si es para justificar la promiscuidad. 

A veces ni siquiera es la misma concepción del amor, o la teoría político-personal, sino simplemente lo imperdonable, es la estrechez de corazón.



Bibliografía

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-04-21/las-razones-por-las-que-somos-monogamos-y-por-que-en-breve-todos-seremos-infieles_1187001/

https://www.fundacionhenrydunant.org/images/stories/biblioteca/Derechos%20Sexuales%20y%20Reproductivos/Alexandra%20Kollontai%20-%20Les%20relaciones%20sexuales%20y%20la%20lucha%20de%20clases.pdf

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