Ahora que todo está tranquilo y puedo retomar mi mente, pienso en cuanto hubiera dado porque me esperaras, porque me hubieras dado tiempo para aclararme, porque hubieras aguantado las ganas de estar con alguien. Cuanto hubiera dado por tener el tiempo de calma, antes de toda la tormenta. Pero ya hemos quemado todos los cartuchos y hemos visto lo que ha pasado. Ni tu, ni yo podemos volver jamás, ya no podemos volar juntos.
Bienvenidos los dos, a una eternidad de un adiós, por impaciencia...
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