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Un viaje de sanación

Con esta semana termina uno de los meses más difíciles de mi vida. Las tensiones se habían ido acumulando a donde iba. Mi casa no era un lugar seguro de descanso, la universidad mucho menos, y ningún otro lado me daba el espacio necesario para aclarar mi ya estallada cabeza. 


La persecución académica de la que he sido victima los últimos semestres por los mismos personajes, me ha costado varias canas. Las tensiones horripilantes en mi núcleo familiar, aún sabiendo los alti bajos que afectan enormemente a la miembro más anciana de mi familia, como lo estuvo en épocas pasadas. Y pues recientemente los dramas de amor con los que me encontraba...

Oh! querido Christian del futuro, será que a un año de ocurrido todo esto, ¿te estarás riendo? 
Seguramente como me ha ocurrido en el pasado, vuelva a ver las entradas que me escribía y sonreiré de lo pendejo que soy. 

Pero ya por fin culmino uno de los problemas más duros, al fin tengo una posibilidad consistente de trabajo para poder empezar a pagar mis deudas, y mañana al fin salgo de los rollos de la universidad. La mejor decisión que he tomado al parecer, puesto por lo que mis compañeros me han contado.

Querido yo del futuro, me preocupas. Ahorita mismo siento que dejo al fin muchas cargas y que puedo retomar mi vida. Sin embargo, aún necesito un espacio para mí, necesito más que nunca la mente despejada en medio de la tan armoniosa naturaleza. Quiero olvidar el viernes, el desastrozo sábado y el domingo... 

Me preocupas porque sé que dentro de ti hay un nivel de explotación laboral terrible. Sé que el costo y la carga va a ser una nueva etapa en tu vida, pero no quiero pensar en lo que has sufrido, sino en quien te has convertido. 

Lamento profundamente dejarte las cosas tan difíciles, porque sé que lo serán...

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