Planeaba programar entradas para dentro de un mes, pero caí en cuenta de que eso es no dejar ir las cosas. Para lograrlo, preferí terminar de desahogar todo mi aliento en las últimas publicaciones dedicadas a un ciclo que dio lugar en mi vida...
Definitivamente quiero dejar ir...
Por eso ya hubo quien me besara, ya hubo quien me dejara llorar en su hombro, ya hubo quien me pidiera un abrazo y quien me sonriera. Ya hubo quien estuviera cuando yo la necesitaba. Ya hubo con quien pasar la noche cuando me apretaba el pecho, quien me dijera que todo estaría bien. Ya hubo con quien acurrucarme. Ya hubo luna llena.
Ya hubo quien me deseara lo mejor y me consintiera. Ya hubo quien estuvo esperando a que esto pasara, porque vio en mí lo que quería.
Ya hubo quien me dejara expresarme, quien me permitiera decir lo que sentía sin reprimirme.
Ya hubo un viaje que me dejó descansar al fin. Una nueva frontera que alcanzar y un nuevo objetivo que palpar. Ya hubo un nuevo debate. Y ya empieza a sorprenderme el termino de amor contingente.
Ya hubo quien me diera la ruta para aprender a perdonar y seguir amando.
Ya hay un camino que quiero tomar y una meta por la que arriesgarme...
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