Besos entre lagrimas, es la mejor definición de lo que ha pasado en mi vida las últimas semanas...
Podría asegurar que todo lo que buscaba, lo he encontrado... pero tiene un precio, y uno, que al parecer, es muy alto... Aunque eso no signifique, para nada, que no este dispuesto a pagarlo.
Habían pasado más o menos una o dos semanas desde la muerte de mi abuelo, y mi vida se tornaba gris. Sonreía para que no vieran la tristeza que abundaba en mi alma. Y fue entonces cuando divagaba en la pecera de información absoluta que es el Internet.
En Facebook, una chica, amiga mía y novia de un amigo, me escribió. Se encontraba muy triste porque mi amigo volvió a hacerle daño, y ella se había cansado. Ella pensaba terminar su relación, al menos por un tiempo.
En el momento en que me dijo lo mal que estaba, recordé todo lo que hemos hablado mis amigos y yo sobre el mal novio que ha sido él... Y son tantas cosas, que ni siquiera incluyen las infidelidades, sino que van más allá. Sin embargo, uno no está para meterse en la vida de otros. Es como una regla que aprendes, a la mala, en la vida.
En ese momento, jamás imagine que ella tuviera una atracción por mí, o que muchas cosas se contarían a partir de allí. Juro que mi único interés era el de subirle el autoestima y calmar su alma un poco porque odiaba que estuviera triste. Y así lo hice.
Le dije cosas muy sinceras desde mi corazón, le dije la realidad, ella era una chica muy bella que no tenía nada que envidiarle a nadie. Le dije además que se veía muy juiciosa e inteligente, y que siempre había pensado que como novia era muy tierna, y cursi, si, pero eso me gustaba mucho y es una característica muy linda que ya pocas mujeres poseen.
Hablamos un poco de una ocasión pasada en la que yo había ido a la casa de mi amigo y ella había intentado besarme, aunque estaba algo tomada. Y yo aunque quería ceder, no lo haría por respeto a mi amigo. Aunque después supe que había estado mal por cosas entre ellos dos...
Bueno, esa noche hablamos hasta el amanecer, y al menos la sentí más tranquila. Entre tantas cosas habladas, nos comentamos las ganas de besar el uno del otro que habían nacido entre miradas. Y quedamos de vernos, y aprovechar su tiempo corto de soltería. En mi mente quería conocer un amor por efímero que fuera y recordar esas tiernas experiencias que se pierden con el paso del tiempo. De las cuales ya no tenía tanto conocimiento, puesto que para mi anterior pareja, eso ya no era parte de una relación madura, y yo... amaba esas épocas.
Entonces al otro día, ella llegó a mi sede universitaria. Yo pensé que nos veríamos primero, pero no. Ella fue a verse con otros amigos, mientras yo estaba en la biblioteca terminando un taller que tenía que entregar. Y después me acompañó a buscar donde escanearlo, pero el escaneo por página estaba muy caro y no quise. Por ello, lo hice manualmente con mi celular en la biblioteca y lo envíe así. Ella y yo estábamos sentados en la misma silla, y tenerla tan cerca... me... provocaba tanto... darle un beso.
Solo pensaba en eso, intentaba concentrarme en mi taller y en entregarlo, pero ella estaba ahí a mi lado, su boca tan cerca, y su cuerpo cálido. Es tan hermosa.
Después de eso, nos despedimos de mis amigos, y fuimos a comer pizza con sus amigos de la sede donde ella estudia. En el camino estábamos hablando, y con cada paso que dábamos, me moría un poco más por besarle, era incontrolable. Desde la noche pasada había tenido muchas ganas, quería probar esos labio carnosos y gruesos que me traman demasiado y que encajan perfectamente en su cara. Es demasiado bella, y recuerdo que todo el día estuve pensando en ella.
Después de caminar un rato rumbo a la pizza, nos paramos para esperar el semáforo en una esquina, que recuerdo y recordaré por toda la vida, estoy seguro. Le di un abrazo, me parece que le dije unas palabras y le di besos en la frente y fui bajando en busca de su boca. Dijo, "¿qué intentas?"
Pero yo ignore sus movimientos esquivos y seguí bajando mi boca hacia la de ella, total me moría de ganas y ya no había reverso. Y fue entonces cuando nos dimos un primer beso que duró un rato, y posiblemente, fue tan tranquilizador que tuvimos que desencadenar un millón más de esos.
El impulso ya era de ambos, y la verdad nunca me voy a arrepentir, porque sentí de nuevo que estaba vivo.
En Facebook, una chica, amiga mía y novia de un amigo, me escribió. Se encontraba muy triste porque mi amigo volvió a hacerle daño, y ella se había cansado. Ella pensaba terminar su relación, al menos por un tiempo.
En el momento en que me dijo lo mal que estaba, recordé todo lo que hemos hablado mis amigos y yo sobre el mal novio que ha sido él... Y son tantas cosas, que ni siquiera incluyen las infidelidades, sino que van más allá. Sin embargo, uno no está para meterse en la vida de otros. Es como una regla que aprendes, a la mala, en la vida.
En ese momento, jamás imagine que ella tuviera una atracción por mí, o que muchas cosas se contarían a partir de allí. Juro que mi único interés era el de subirle el autoestima y calmar su alma un poco porque odiaba que estuviera triste. Y así lo hice.
Le dije cosas muy sinceras desde mi corazón, le dije la realidad, ella era una chica muy bella que no tenía nada que envidiarle a nadie. Le dije además que se veía muy juiciosa e inteligente, y que siempre había pensado que como novia era muy tierna, y cursi, si, pero eso me gustaba mucho y es una característica muy linda que ya pocas mujeres poseen.
Hablamos un poco de una ocasión pasada en la que yo había ido a la casa de mi amigo y ella había intentado besarme, aunque estaba algo tomada. Y yo aunque quería ceder, no lo haría por respeto a mi amigo. Aunque después supe que había estado mal por cosas entre ellos dos...
Bueno, esa noche hablamos hasta el amanecer, y al menos la sentí más tranquila. Entre tantas cosas habladas, nos comentamos las ganas de besar el uno del otro que habían nacido entre miradas. Y quedamos de vernos, y aprovechar su tiempo corto de soltería. En mi mente quería conocer un amor por efímero que fuera y recordar esas tiernas experiencias que se pierden con el paso del tiempo. De las cuales ya no tenía tanto conocimiento, puesto que para mi anterior pareja, eso ya no era parte de una relación madura, y yo... amaba esas épocas.
Entonces al otro día, ella llegó a mi sede universitaria. Yo pensé que nos veríamos primero, pero no. Ella fue a verse con otros amigos, mientras yo estaba en la biblioteca terminando un taller que tenía que entregar. Y después me acompañó a buscar donde escanearlo, pero el escaneo por página estaba muy caro y no quise. Por ello, lo hice manualmente con mi celular en la biblioteca y lo envíe así. Ella y yo estábamos sentados en la misma silla, y tenerla tan cerca... me... provocaba tanto... darle un beso.
Solo pensaba en eso, intentaba concentrarme en mi taller y en entregarlo, pero ella estaba ahí a mi lado, su boca tan cerca, y su cuerpo cálido. Es tan hermosa.
Después de eso, nos despedimos de mis amigos, y fuimos a comer pizza con sus amigos de la sede donde ella estudia. En el camino estábamos hablando, y con cada paso que dábamos, me moría un poco más por besarle, era incontrolable. Desde la noche pasada había tenido muchas ganas, quería probar esos labio carnosos y gruesos que me traman demasiado y que encajan perfectamente en su cara. Es demasiado bella, y recuerdo que todo el día estuve pensando en ella.
Después de caminar un rato rumbo a la pizza, nos paramos para esperar el semáforo en una esquina, que recuerdo y recordaré por toda la vida, estoy seguro. Le di un abrazo, me parece que le dije unas palabras y le di besos en la frente y fui bajando en busca de su boca. Dijo, "¿qué intentas?"
Pero yo ignore sus movimientos esquivos y seguí bajando mi boca hacia la de ella, total me moría de ganas y ya no había reverso. Y fue entonces cuando nos dimos un primer beso que duró un rato, y posiblemente, fue tan tranquilizador que tuvimos que desencadenar un millón más de esos.
El impulso ya era de ambos, y la verdad nunca me voy a arrepentir, porque sentí de nuevo que estaba vivo.
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