Recuerdo bien, cuando juegas videojuegos que te enseñan cosas de vida, que ni siquiera un código de ética u once o doce años en un colegio te enseñan.
El respeto, mis amigos, no se gana con palabras, se gana con acciones... y es aquí, donde me he dado cuenta, según mi experiencia, que el amor tiene las mismas bases...
En este videojuego tenías que tomar ciertas decisiones y dependiendo de ello, las personas te daban su respeto. Incluso en ocasiones, te daban la mano y se unían a ti en misiones donde podrían no regresar con vida.
Hay desafíos que nos demuestran quienes somos... hay ciertos contextos que nos hacen saber como somos y qué haríamos en ciertos casos... Es ahí donde aprendemos, lo que en verdad somos. A partir de allí, podemos hacer dos cosas... Llorar en un ciclo infinito, por no estar de acuerdo con quien somos... O aceptarnos de una vez por todas, y estar orgullosos de quienes somos, y si no lo estás, cambiar es una opción...
El amor es eso... Aceptarnos. Y en la medida que nos aceptemos a nosotros mismos, aceptaremos a otras personas en nuestras vidas... Siempre habrá alguien que te quiera por quien eres... eso nunca habrá que dudarlo. Sin embargo, piensa bien... si no te aceptas tu mismo o tu misma, como esperas que otro lo haga...
El amor, al igual que el respeto, se gana... y se gana con acciones, acciones demostrables...
No con palabras...
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