Tengo un amigo que de vez en cuando lee este blog. Un viejo amigo que tiene su blog propio y sus discusiones acerca del amor. Quizás no haya hecho mis mismos análisis, pero si ha tenido la oportunidad de reflexionar. Este compañero, ha tenido un amor inolvidable. Una persona que le ha marcado por demasiado tiempo después de haber estado con él. Y con demasiado tiempo me refiero a casi cinco largos años en los que lleva teniendo rupturas propias.
A raíz de este caso, me he venido preguntando, desde hace mucho tiempo, si alguna vez me pasaría. Si alguna vez aunque el tiempo pasase, aunque la vida siguiese, seguiría pensando en una persona, y sólo una. Una persona que me haya marcado. Y lo veía como algo ridículo. Pese a que he estado enamorado, y fuertemente apegado en ocasiones, ese tipo de conexión desaparece casi que al año o incluso menos. O eso pensaba...
Es cierto que el año pasa y cada sentimiento se va borrando, cada pequeño pedazo de migaja se desborona, el viento se lleva constantemente las cenizas para dar paso a una suelo limpio de todo recuerdo. Ese es mi presente. Un proceso lento, pero seguro. La verdad es que estos días he dejado de pensar a diario en el pasado. Estoy tranquilo, duermo bien. A veces se me escapa un suspiro, pero tengo recuerdos que me sacan de allí. Es cierto que escribir en un blog, ayuda a recordar esas cosas dolorosas que solemos olvidar por idealizar a una persona. Pero eso se ha ido yendo.
No es mi lema, ni perdón, ni olvido. Perdono, pero no olvido.
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