Camarada diario,
Me quedé más de medio mes en un hostal. Escribí con anterioridad que muchas personas intuían una energía negativa al interior de este, pero que en mi caso no percibía nada. Sin embargo, pese a que pareciera una película de terror. El hostal si tiene dos historias sumamente tristes y de un calibre dramático.
La primera historia radica al rededor de un militante del que sería un partido político construido por un movimiento armado que dejaría las armas después de cincuenta años de guerra. La Rosa había sido la salida y posible entrada a la política y a la apertura democrática que se propuso acabar de forma "Pacifica" tantos años de conflicto. Y es que, los sectores rurales han manifestado su desgaste y cansancio de tantos años de violencia que han degenerado la sociedad en una cultura inmensamente violenta.
Habrían sido las inmensas presiones políticas, entre otras cosas, y problemas personales los que detonaron en el suicidio del militante. Encontraron su cuerpo ensangrentado en el baño más oscuro, al fondo del pasillo del hostal, y lateral al cuarto que me fue asignado. Se habría cortado las muñecas verticalmente, dándole un estrepitoso final a su vida, hace tan solo dos años.
Desde aquel día, las personas que trabajan en el sector alimenticio o de aseo en el hostal, han manifestado su inconformidad de trabajar a solas en dicho lugar. Más, siendo un hostal y estando habitado por familias, cuando está en funcionamiento, serían muy pocas las veces en que se tendrían que ver obligadas a trabajar en la soledad de sus rincones de madera.
El otro caso ocurrido es el enloquecimiento de una militante, que desarrollaría un cuadro severo de esquizofrenia y trastorno de múltiple personalidad. Teniendo personalidades entre tranquila, risueña, a pasar drásticamente a la ira y la violencia verbal. Dicha persona iría cada tanto al hostal, diciendo haber negociado su quedada con las direcciones del partido, incluso diciendo cada uno de los nombres de estos.
Por desgracia, no conozco la historia en su totalidad, ni se me comunico la posibilidad de que fuera a ocurrir algo similar a esto. No sé qué ocurre con ella, o las condiciones en las que existe, pero algo tengo muy claro y es que, cuidar la salud emocional y mental en un ámbito político, no es un chiste.
Así sigue el hostal, supuestamente rodeado de energías negativas, como casa de paso para las familias desplazadas del conflicto armado. Aunque es posible, que dicha energía imperceptible para mí, sea la causa de que no me gustaba quedarme en ese lugar...
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