Uno de los mitos románticos que me causa mayor curiosidad es el de la equivalencia. Es decir, queda muy claro que amor y enamoramiento son dos cosas muy distintas.
Hace poco ofrecimos dos sesiones encaminadas a hablar del tema. La mía, con un carácter y análisis histórico-científico, la complemente basándome en un análisis más arduo de lo que significaba químicamente el concepto de enamoramiento y la de mi compañera, con un carácter más idealista del asunto.
Pese a todo esto, todavía no me queda muy claro, si el enamoramiento es un concepto aislado del amor, o parte de este. Tampoco me queda claro si el enamoramiento es parte obligatoria del amor o no necesariamente.
Más aún, ¿Cómo es el amor sin enamoramiento? ¿Qué implica? ¿Acaso es la respuesta a los momentos contextuales que carecen de alegría en nuestras relaciones, como las enfermedades, las crisis económicas, etc? ¿Qué implica amar más allá del enamoramiento?
Todas estas preguntas surgen en el entendido de la imposibilidad de definir lo que es el amor, o incluso, intentar acercarse a una definición concreta o generalizada. De hecho, al igual que la sexualidad, podría ser que el amor es único para cada persona. La forma en que queremos que nos amen como en la que podemos amar es algo tan singular en cada uno, como lo es el ADN.
Mientras que el enamoramiento, como un factor biológico, quizás sea más generalizado. Aunque nuestros cuerpos difieran en algunas características minuciosas, la realidad es que nuestros órganos siguen siendo los mismos, en misma cantidad. Por lo tanto, es posible que se sienta el enamoramiento como algo particular, sin embargo, al ser un factor biológico, difiere en minucias, pero en la generalidad, sigue siendo el mismo.
Otra cosa importante, es tener en cuenta que el amor viene de una construcción social, y por tanto, no nace como parte de un proceso evolutivo biológico. En otras palabras, varía dependiendo el modo de producción, el sistema cultural, etc. Es incluso, una expresión que nace desde las ideologías y cuya visión termina relegándose a necesidades concretas del entorno.
Ahí me alcanza a llegar la pregunta, ¿si en realidad poder amar es un privilegio de algunos pocos?
Y es que, siendo realistas, sólo podría amar quien en tanto tenga las condiciones materiales, sociales, mentales, etc (Alegando que el amor no es el amor romántico). ¿Quién tiene el privilegio de consolidar una relación estable? Simplemente quien posea los medios para sostenerla. Y con los medios no se refiere a sólo los recursos materiales, sino el tiempo, por ejemplo.
Para terminar, me parece interesante tener en cuenta, que una de las diferenciaciones que se hace entre el amor y el enamoramiento es el tiempo. Mientras biológicamente se estipula un rango de tiempo para el enamoramiento, culturalmente no existe una definición temporal del amor. Por lo que, se puede considerar un concepto atemporal.
Quizás sea parte de mis reflexiones, pero estaré pensando en escribir un ensayo para mi blog político. Sobre todo por el hecho de que me estoy bajando del discurso de la Responsabilidad Afectiva. Y creo que las críticas a este concepto, son más que necesarias.
Equivaldría recordar estas reflexiones de un cuervo adulto.
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