Tenía todo planeado. Mi voluntad estaba al ciento por ciento. Juraba que eso significa demostrar el amor por el estudio, Empeñarse en sacar todo adelante, pero esa maldita bolsa del demonio, esa puerca y asquerosa bolsa de plástico me dañó gran parte del día.
Terminaba clase al medio día y tendría dos horas para ir a comprar los componentes que olvidé comprar durante el fin de semana. Mi récord en velocidad para llegar al lugar al que me tocaba era de media hora, sin embargo, mi bicicleta había tenido un desajuste en los cambios de velocidad. No podía ir a la velocidad que quería, pero el paso tampoco era malo. Calculé el tiempo justo para comprar lo que necesitaba y me valí del dinero que disponía. Todo estaba listo.
Salí como una bala de mi casa, un poco tarde porque duré en listando los componentes. Iba rápido, a buen paso. Cruce sin problemas gran parte del tramo, desde la plaza de mi localidad, hasta la 11 sur. No tuve problemas por la nueva ciclo ruta y me dirigía de forma apresurada. Pasé las cruces a toda velocidad, deteniéndome únicamente por los semáforos. Sentía mucha energía, mis piernas estaban motivadas. Cada vez que pienso en ellas como una de mis partes sexys, me doy aires de trabajarlas y empezar a cultivar una cultura deportiva en mí, de nuevo.
Hasta que llegue al cruce que une el final de las cruces con el centro. Alguien me chifló varias veces. No quise voltear. Me sonó muy incomodo, pero me estaba avisando. Cuando empezó a sonar mi bicicleta y poco después dejó de responderme la cadena. Volteé preguntándome ¿qué había pasado?
Tenía una maldita bolsa incrustada en cada pequeño hueco de la cadena. Había entrado tan profundo, que se había convertido totalmente en negra por el aceite de las tuercas. Me detuve y empecé a sacar de a pocos el plástico. El tiempo seguía corriendo y yo era consciente de que estaba muy limitado. No sólo tenía que comprar los componentes en algún lugar bueno, bonito y barato. Además tenía que llegar a mi casa para instalar el circuito y rezarle a Tesla que funcionara. Me desesperé. Empece a apretar fuertemente los pedazos que no salían del plástico.
En algún punto, mis manos dejaron de verse de mi color de piel. Totalmente negras de la grasa de cicla, intentaban jalar y jalar el maldito plástico. Hasta que saqué el último pedazo. Intenté seguir, y no funcionó. No se movía la cadena. Algo había pasado. Por el tropiezo, en algún momento, la cadena se incrustó entre el eje y las velocidades. Intente acomodarla, sacarla de allí. Me di cuenta que era imposible, y hasta podría dañarla, sin los instrumentos adecuados. Necesitaba un/a mecánicx de ciclas.
"Siempre me pasa en toda la mitad de los dos mecánicos más lejanos." Me dije.
Así que me puse a caminar con la cicla hasta encontrar el siguiente mecánico. Cerca de la torre del tiempo, lo pude divisar. Le expliqué el problema y efectivamente, tocaba ajustar con dos tipos de llaves distintas. Más aún, me arregló todo el sistema de velocidades. Una vez arreglado, pagué y me dispuse a seguir a toda velocidad. Ya podía pedalear mucho mejor.
Llegué allá, dejé mi bici en una señal, se la encargué al guarda y me dispuse a comprar los componentes en el único lugar que me parecía concorde con mis necesidades. Cuando llegué había un señor recochero, parecido a mi padre, haciéndole la conversa a la vendedora. Intenté apurarlos y procedí a comprar lo necesario. No me alcanzó el dinero. No compré todo lo que necesitaba, pero con lo que tenía podría ser suficiente.
Me fui de allí rápidamente, cuando volví a la torre del tiempo, me di cuenta que era muy tarde. Llegué a mi casa, cuando la clase ya estaba en un punto final. Me sentí mal. Había gastado el presupuesto que tenía dispuesto para salidas y cosas. Le conté a mis amigos como una bolsita de plástico, me logró dañar el día.
Sin embargo me dije, no. No lo voy a permitir, saldré, caminaré, montaré bici de nuevo y voy a relajarme un poco del día tan horrible.
En conclusión, una bolsa del demonio me hizo vararme, cambiar mis planes, agotarme mentalmente, pero al final decidí darle la vuelta al día e ir a charlar y caminar con la maga.
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