Cuando el caos pasa, crees que solo hay destrucción a su paso, pero no es verdad. Para que haya luz debe haber oscuridad, un principio básico en muchas culturas. En mí caso así fue. La oscuridad se ha disipado y me ha mostrado rastros de luz que han dejado a su paso.
Tenía miedo. La vería después de ese episodio vergonzoso. Pensaba *En definitiva, no podré mirarle a los ojos*
Estaba tan seguro de que ella me vería algo así como un adicto a ella o un acosador que disimulaba muy bien sus intenciones. No podía estar más equivocado.
En realidad ella llegó a interesarme alguna vez, pero perdió esa magia sobre mí hace mucho tiempo. Sin embargo, en mí se incorporaba un deseo a no perderle y se confundía con los sentimientos. No. No era amor. Era simplemente el deseo de una amistad. Una simple premonición que me había llevado a tomar decisiones en cuanto a ella. No debía perderla. Podía ser una pieza clave en este juego. Tenía razón. Las decisiones que había tomado hace casi un año, estaban mostrando resultados. Ella ahora era parte fundamental del grupo. Simplemente, no podía dejarla ir.
Aun lo recuerdo. Y cada vez que lo hago, me da una curiosidad por el destino. El azar nos ha jugado una partida a ambos. Hace un gran tiempo yo estaba intentando conquistarle, pero he terminado fracasando. Fue mi culpa en gran parte. Había esperado demasiado por ella y ella se había cansado de ello. Una promesa que quizá no debí cumplir, pero ahora siento que era parte de algo más allá que una historia de amor. Tenía que pasar. Eso lo siento ahora mismo. Tenía que fracasar para que nuestra amistad perdurará. aún ignoro el por qué.
¡Ha llegado!. Aquella expresión en mi amigo me hizo respirar hondo. Mi amigo estaba muy animado. Yo pensaba que a pesar de que ella empezó a conocer a todos por mí influencia, la mayoría se habían vuelto muy amigos de ella. Incluso de sus amigas. Había encajado demasiado bien en mi circulo social, y yo en realidad me alegraba. Un nuevo componente muy importante en la banda.
Ella había llegado y mi amigo se disponía a abrir la puerta. Pensaba que no iba a ser capaz de verle a los ojos. No. No podría. Ella pensará que soy un loco. Uno de los malos. Mi miedo estaba carente de fundamentos. Ella no tenía razones para estar extraña conmigo. El error no lo cometí yo. De hecho ninguno de los dos. Incluso ambos habíamos hablado del pasado y había quedado claro.
El día fue muy cómodo. Todo salió bien. Incluso sin que yo llegará a planearlo. Improvisé. Y fue de esas ocasiones en que fue un éxito mi improvisación. Entonces lo noté. Mi amistad con ella no se había deteriorado como yo pensaba. Al contrario, parece que se había fortalecido. Nosotros dos no seríamos extraños de algo que pudo y no fue. Seríamos buenos amigos. Ya no pensaríamos en eso nunca más. Aun recuerdo cuando ella me apoyó. Froto mi espalda mientras mis lagrimas caían al piso. Es gracioso las jugadas del destino. A ella no le habría permitido entrar a mi corazón hasta salir de mi anterior relación. Y terminé lamentando lo. Meses después sería ella quien me consolara por el dolor de haber perdido ese amor. Te dices, antes me interesabas pero hoy me consuelas y aún así no existe nada más para ti que mi simple amistad.
Esa chica que para mí fue un cristal. Uno a base de carbono. No con sus palabras, sino con sus expresiones me daba sus condolencias, por un nuevo amor perdido. Aunque ese silencio, fue curioso. Agradecí su compañía. Agradezco haberme quedado como su amigo, porque de otra manera quizás no hubiera tenido su apoyo...
Esa chica que para mí fue un cristal. Uno a base de carbono. No con sus palabras, sino con sus expresiones me daba sus condolencias, por un nuevo amor perdido. Aunque ese silencio, fue curioso. Agradecí su compañía. Agradezco haberme quedado como su amigo, porque de otra manera quizás no hubiera tenido su apoyo...

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