Nunca he sido el tipo de persona que vive en el mundo de las ideas como suele expresarme Mimizuku. En eso, ambos compartimos una visión de que aquellas personas que debaten por toda la eternidad, al final, quedan arrastrados a sus propios pensamientos. Ellas son las personas que vician la vida para sí mismas y no para la transformación de la sociedad. Una conjugación que suelo tratar en más de una ocasión.
Mimizuku es el tipo de persona que vive entre la alegría y la tristeza. Sus quejas cotidianas son superficiales y dramáticas, pero no me molestan, no son el fondo del asunto y simplemente, las dice en forma de chiste para alegrar el ambiente. Es como quien tiene una sonrisa de oreja a oreja y vive de la alegría, pero en el fondo suele ser muy sensible y oculta su tristeza.
Hace unas semanas, nos desvelamos viendo cierta película cuya conclusión, es que a pesar de que exista el amor de pareja, nuestra proyección de vida siempre será más importante, y no hay mejor amor que el que nos da la capacidad de decir adiós. Una conclusión que a ambos nos hizo llorar y re debatirnos nuestros conceptos sobre lo que es el amor y sobre lo que venimos trabajando como "Amor Romántico".
Teníamos un proyecto unificado en el que trabajábamos conjuntamente, y por eso nos conocimos, pero al parecer, ella se quiere retirar por profundas diferencias organizativas con quien dinamiza el espacio. He pensado ayudarle, o buscar soluciones, pero creo que nunca más quisiera intervenir en la decisión política de una persona que decida acompañarme en el camino.
Así pues, he aprendido y hemos debatido juntos, riéndonos en la discordia y reflexionando en el consenso. Y eso me ha gustado, pero también es cierto que hace poco me he desilusionado. Por todo el pasado y mi experiencia, he perdido toda la tolerancia a los insultos hacía mi proyecto de vida, sea el partido o la organización gremial. Entiendo la necesidad de recibir críticas, pero hago la analogía como si fuese una relación, y es muy diferente decir "Amor, esto lo estás haciendo mal, podrías mejorar." a decir "¡Es que ud no sabe hacer nada!". Creo que de la crítica al insulto hay una línea estrecha y definitivamente, no volveré a tolerar ese tipo de maltrato. Por lo que, hace poco se hizo un chiste que por pequeño que fuera, no toleré y le cerré el dialogo al instante.
La teoría del jarrón, cuya analogía me parece correcta, me hizo plantearle la necesidad de una reparación tal como escribir a mano del por qué es hiriente lo que dijo. Asimismo, he tomado la decisión de no volver a creer en el perdón como un medio reparador. Y quizás es algo autoritario, más no lo he planteado como una imposición, sino como una necesidad reparadora y es precisamente porque he aprendido algo fundamental de la reparación, y es que más allá de ser un medio que busca la justicia, es un medio, efectivamente, reparador. Esto quiere decir que busca resarcir el daño causado, pero resarcirlo, no es sólo curar la herida hasta su sanación. Resarcir es curar sus miedos. Y eso es mucho más complejo. Ocurre entonces que cuando se comete un daño por superficial que sea, las personas enfrentan prevenciones. Y esas prevenciones suelen ser el causal de muchos cambios de decisiones. Por ello, reparar es principalmente el dilema que siento tenemos que enfrentar. ¿Será eso lo que hace que sienta miedo de pensar en el futuro y que yo tenga tantas prevenciones con el tema?
Tengo una prevención que siento injustificada. Mimizuku también es el tipo de persona que se plantea la construcción conjunta como un proyecto de amor. Por lo que, pese a la des mitificación de la eternidad, si es cierto que puede existir la proyección de nosotros a largo plazo. Una lucha a largo aliento como se dice en el movimiento social. Pero no importa, lo que tenga que pasar, pasará.

Comentarios
Publicar un comentario
Aquí puedes comentarme tu opinión acerca del artículo o del blog en general, o de mí.