Ayer vi una publicación que me ha dejado impactado porque tiene que ver con una denuncia a una persona con la que en algún punto habría salido al menos una vez.
Todo se remite al año 2019, en el que tenía cierta legitimidad en el ámbito del movimiento estudiantil. El escenario siempre había sido el de protesta y se habría normalizado la combatividad universitaria. No es en vano recordar que durante esa época desarrolle una relación amorosa que posteriormente se habría controvertido lo suficiente como para acabarse al menos temporalmente.
Durante esa ruptura y en el estado de ánimo que me encontraba, no recuerdo bien, pero empecé a hablar con cierta "Compañera", que tenía entendido hizo parte de una organización hermana a mi organización. Este hecho, me hizo sentir más empatía y algún tipo de vínculo de confianza con ella. Por lo que no entré en ningún momento a desconfiar de su palabra o de su pasado. Menos mal, no fue un grave error, sino un error.
Recuerdo bien que las conversaciones se empezaron a dar, incluso antes de todo lo ocurrido, tal vez meses, en principio, por ese vínculo político que teníamos. Entendiéndonos como afines en la lucha por una educación diferente. Esto es porque me escriben personas en muchas ocasiones para oír mi opinión o porque me referencian dentro de mi organización. Esto último se ha venido intensificando con el tiempo, al punto que me han pedido presentar sesiones para algunos temas en los que ahora me consideran más experto.
Sin embargo, no fui yo quién salió en un principio con ella. Recuerdo que fue un amigo mío el que empezó a hablarle y al final terminaron saliendo pero ella lo rechazó, contrario a lo que el explicó después. Esto lo supe porque confronte su versión con la de ella y terminé descubriendo sus mentiras. Al haber una experiencia vivencial entre ambos, me generó más confianza invitarle a hacer algo posterior a una de las movilizaciones en las que de todas formas nos encontrábamos casualmente. Y así fue como posterior a una movilización, fuimos a uno de esos espacios con mis compañeros que viven un poco apartados del centro de la ciudad.
En ese espacio con mis compañeros, no pasó gran cosa. Fue divertido, pero no trascendió como espacios anterior. Mi amiga y yo nos terminamos separando. Esto se dio porque el espacio había bastante gente. Una de esas personas era un compañero de mi amigo, que decía demasiadas palabras en muy poco tiempo y la mayoría de las veces no llegaban a ningún lado. Al ver cómo se dañaba el ritmo fiestero que siempre habíamos construido con juegos u otro tipo de actividades, la mitad se fue conmigo a uno de los cuartos donde seguimos tomando y hablando, la otra mitad se quedó en el espacio. Entre esas personas que decidieron quedarse estaba mi amiga y yo no tuve ningún problema con ello. No tenía ninguna intención con ella, más allá que presentarle a los amigos que todavía no conocía y que se divirtiera y desestresara.
Al otro día, nos despedimos todos sin problema y regrese a mi casa como muchas veces.
De eso, hace más de año y medio, lo importante es pensar que estuvimos con ella. Una persona de la que me he enterado por recientes publicaciones, no es la persona que aparenta. Parece ser que ella cambia de identidad, que usa un papel de estudiante empoderada, feminista, luchadora por los pueblos originarios y por la educación, para entrar a las organizaciones estudiantiles, hacerse con responsabilidades financieras y quedarse con una gran parte.
Parece que incluso, hay personas que denuncian que ella les hizo creer que estaba pasando por un momento difícil, que era de sus universidades, y que en su papel de víctima necesitaba una colaboración solidaria. Muchas personas hablan de haber caído en eso. Otras personas alegaron que ella les pidió ayuda porque su mascota había sufrido un accidente. A mí me pidió ayuda solidaria porque según ella había sido robada y herida, supuestamente, había terminado en un hospital, que no podía costearse. Yo la remití a la red de solidaridad de mi universidad y al final terminarían donándole algo de dinero. Al ver que subía fotos con un nuevo tatuaje, le preguntaría y sería bloqueado posteriormente.
Así pues, me doy a la conclusión de que tengo como una suerte de loco, pues cada vez que tengo una tristeza incontenible por la resaca del amor, termino haciendo locuras o con personas peligrosas. De esto, ya he escrito en el pasado. Se me hace curioso.
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