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22 de Septiembre 2020 - De regreso en Bogotá

 - Perdón... De verdad lo lamento.

Le dije eso mientras la miraba fijamente recostado en su cama después de escuchar su historia y conmoverme.

Era la primera vez que sentía que la mayor victoria política de mi vida, hasta el momento, no sólo tenía huecos y fallas muy grandes, sino que había causado grandes desastres que jamás hubiera podido intuir. 

Ella habría vivido las consecuencias de algo de lo que yo me consideraba responsable.

A veces siento que el primer paso para salir de la burbuja en la que te encuentras, es ser consciente que estás allí. Y ese es un paso de confrontación e introspección.

Algo en mí, sigue diciéndome que no me obligue a las cosas que no quiero, pero a veces hay que tocar el fuego para saber que quema. A veces hay algo que te dice fuertemente, equívocate. Hazlo. Y entonces, lo haces...

Hay un mito romántico que habla del libre albedrío, y la farsa de que nuestras decisiones realmente están influenciadas sólo por nuestros deseos. Ahora sé que no es así. Hay un contexto que nos condiciona a tomar esas decisiones, hay lugares geográficos, hay momentos, épocas, tiempos de más sensibilidad. Hay emociones que te consumen en momentos específicos, esto no es deseo, ni decisión de uno. A uno lo permea la realidad, lo moldea concorde a su contexto, y es por esto que cambié de parecer. Tal vez, sólo tal vez, obligarme a algo que nunca jamás en la vida hubiera intentado, es ese paso que me falta.

Y aún así la miraba, en ese mundo tan oscuro que viene con ella, más allá de lo que nunca en la vida pudiera imaginar.

¿Qué cosa tan horrible te hizo esta ciudad como para haber vivido lo que has vivido?

Y así es como he decidido, que no todo tiene que nacer, así como el beso que he de construir bajo las cobijas.


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