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Semana de Colchón

Uno de los debates que me costó comprender en el ámbito político, académico y personal, cuando empecé a dilucidar el mundo del comunismo, fue el de emprendimiento.


El debate que proponía era la mentira mediática, táctica y sistemática que representaba dicho concepto.

Mi vida, mi concepción siempre había girado entorno a esa calumnia propuesta, que se llamaba "igualdad de oportunidades". Algo que evidentemente, es falso por donde se le mire.

Así mismo mis conclusiones fueron centrándose en la critica profunda que ahora entiendo de una manera resumida como el síndrome de "En busca de la felicidad".

La película, bastante conocida, narra la historia de una persona con una vida inestable y una responsabilidad muy latente que era su familia, en concreto su hijo. 

En toda la película, la lucha del protagonista se centró en encajar en el mundo laboral, para conseguir la oportunidad de ganar estabilidad, en un trabajo difícil, explotador y que aparte, lo obligaba a rebajarse como persona.

La idea de la película por lo tanto, era mostrarle al espectador que luchando se pueden lograr tus propósitos, con el sacrificio y la devoción que eso conlleva. Mi madre ama esa película.

Sin embargo, he cambiado mi pensamiento desde hace mucho tiempo al partir de ciertas conclusiones lógicas y del análisis mismo de esta película. El cual hice tiempo después.

¿Por qué romantizar tanto la pobreza y la lucha indigna? ¿Qué pasa con otras personas que aspiraban a lo mismo que el protagonista, con necesidades similares, pero no consiguieron los mismos resultados (y son el 98%)?  ¿Por qué ver la lucha individual en vez de la colectiva?

De la misma forma, al igual que en el debate del emprendimiento la conclusión es una, y una difícil para muchas personas. Interiorizarlo cuesta. El emprendimiento como ese romanticismo mostrado, son solo la forma de ubicar la esperanza en el sentir diario de las personas. Es eso, si la esperanza no se pierde, no se puede comenzar a pensar en una lucha para cambiar las cosas.

En ese sentido, y espero que mis pocos lectores me entiendan, quisiera perder la esperanza para dar la lucha que quiero comenzar. 

A veces es mejor quitar toda esperanza...


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