Tengo mucho tiempo en esta cueva oscura,
escucho y veo sombras,
acuno a la realidad,
me encuentro sometido,
o quizás yo mismo acepte la mentira.
La mujer se acercó a mí,
intrigado cedí a sus ojos,
baje la mirada cuando me cegaban,
respondió con su mano a la mía,
ella quiso mostrarme la luz que me escondían.
Más su luz tan clara y potente,
a mis ojos harían arder por mucho tiempo,
ríe conmigo corazón, por la libertad que me has regalado.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
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