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Reglas de Oro

La Regla de Oro
En mi vida existen dos reglas de oro. Aquellas que yo mismo jamás quebraría, a menos que sea un caso totalmente imposible de evitar. Estas reglas son:


NO USAR LA VIOLENCIA

Esta norma básica, de cualquier ciudadanía en el mundo contemporáneo para personas normales, me rige constantemente. Y es porque quizás siempre le he tenido miedo a usar la violencia y provocar un daño irreparable o difícilmente irreparable a una persona. No obstante, la única persona con la que usaba la violencia, aunque era recíproca es con mi hermana mayor, puesto que mi hermana mayor es la única que me saca de quicio, de resto trato de usar mi paciencia y calma con cualquier otra persona. Aunque jamás lo hago con intenciones de hacerle un daño irreparable.

Momentos de Ira, por culpa de mi hermana

SER FIEL

En esta ocasión, no es tanto por ser moral o condescendiente, sino más bien, por traumas de la infancia. En muchas ocasiones, el daño que se provocaban las personas que yo sabía eran infieles, me parecía tan absurdo y duraba para tanto tiempo que en mi vida decidí no hacerlo. Es más, parte de mis peores pesadillas de la infancia fueron por este factor en la vida de mis padres. Cosa que yo jamás repetiría. Sus errores no serán los mismos míos. Eso lo tengo bastante claro.

Por otro lado, y aunque he tenido la oportunidad en varias ocasiones, jamás he sido capaz de realizar alguna acción que yo considere vulnere la confianza y haga daño a una persona que se haya ilusionado conmigo, y que este conmigo. Jamás he sido infiel, aunque haya podido, y aunque la ocasión se hubiera prestado para ello. Creo que nunca seré capaz, de todas formas. No quiero herir a alguien que quiero o quise. Eso también lo tengo claro.




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