Igual que una rosa negra pura, ella no sabía lo única que era en el mundo. Encontrar una como ella, se le dificultaba hasta al más grande aventurero, pero ella ignoraba ese hecho. Los que en verdad le importaban despreciaban su amor e incluso dudaban de su destino. Ignoro lo que piensa realmente, o lo que podría pasar por su cabeza en los momentos en que su única compañía es su ángel guardián de cuatro patas.
Rosa negra es peligrosa cuando se le agita, pero sensible a la mínima expresión de viento, si tal viento es producido por una tormenta que para ella sea relevante. Rosa negra, dudosa de sí como cualquier mortal en algún punto de su vida.
Cuanto más me esfuerzo por intentar sacarle una sonrisa, más siento que entierra sus espinas en mí. Aunque yo solo quiero demostrarle que la vida vale la pena y que ella esta destinada a ser lo que quiera ser. Solo debe confiar. Sus miedos le están haciendo perder antes de intentar tomar un rumbo.
Rosa negra, el destino no esta marcado para un quién diferente de ti misma. Me encantaría poder ayudarte, pero no soy inmune a tus espinas. Y solo soy un ser pasajero, no tendré relevancia y me iré más rápido que cualquier soplido que el clima haya provocado.
Ojala entendieras que un sueño solo muere cuando se hace realidad...
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