Querido diario,
Hace mucho que no tomo este espacio para plasmar mis pensamientos, ya sea por el deseo de hacerlo voluntariamente o para quejarme de la situación. Recientemente, mi pareja ha atravesado una experiencia muy difícil, un suceso grave que la ha dejado vulnerable y ha afectado nuestra relación.
A pesar de mi tendencia a ser un tanto terco y de las veces que mi boca me juega malas pasadas, creo que mi experiencia pasada me ha enseñado dos cosas: lo que ella me contó es verdadero y confío en ella.
En estos momentos, sé que ella es quien está sufriendo más. He intentado apoyarla de todas las formas posibles, pero reconozco que solo ella sabe a qué ritmo debería avanzar y cómo abordar los problemas que la atormentan y no la dejan vivir en paz.
Querido diario, a pesar de ello, he tenido momentos de duda. No tantos en este instante, pero en las semanas anteriores he sentido miedo de creer en lo que está sucediendo.
No sé si es un efecto secundario el hecho de que haya pasado de experimentar un amor tranquilo y sin apegos a sentir un apego constante, pensando en ella todo el tiempo y encontrándome dificultades al despedirme. Siento que en cualquier momento algo podría ocurrir y poner fin a nuestra relación para siempre. Ese miedo ha alterado la calma que solía caracterizar nuestra relación, pero no lo percibo como algo irreparable, a diferencia de otros momentos de mi vida.
Como mencioné antes, confío en ella y en lo que me ha compartido sobre su visión de futuro conmigo, aunque en este momento tengamos contradicciones.
Esta semana comienzan mis vacaciones y no tengo muchos planes. Aproveché para conseguir una cita presencial con un psicólogo, una terapia real, no virtual como las anteriores. Estoy ansioso por ello y creo que es un paso necesario para alcanzar mis objetivos.
He sugerido que ella debería tomar más sesiones de terapia, incluso me he ofrecido a cubrir los costos, pero ella está explorando opciones. Tampoco quiere presentar una denuncia, argumentando su temor al juicio de los demás. Aunque fue al médico y lo enfrentó, expresándole sus pensamientos de manera firme. Aunque en el fondo, la falta de denuncia me hace cuestionar la veracidad de los hechos, sus lágrimas y expresiones cuando tocamos el tema siempre me duelen, porque sé que está sufriendo.
No me siento en crisis, quizás ella sí. Por eso, le presté mi mascota para motivarla a salir al parque y levantarse de la cama, una decisión que creo fue acertada. Este viernes celebramos nuestro primer año como pareja y espero que podamos viajar y disfrutar juntos.
Solo quiero despedirme diciendo que espero poder manejar las cosas de la mejor manera, sé que puedo seguir evolucionando, y eso es lo que necesito.
(Es la primera vez que algo para mí le he pedido a la IA que lo redacte mejor. No sé si debería seguir haciéndolo, pero no soy un perfecto escritor, y a veces me parece feo ver mis propios escritos por la forma en que redacté)
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