Me duele el corazón.
Sabía de ante mano que haberle roto el corazón a alguien que no conocía, terminaría sucediéndome tarde o temprano, y es que así fue.
Mi intuición se despertó, casi como si se tratara de repetir un escenario del pasado, para dejarme ver que algo no andaba bien y efectivamente, la traición estaba servida en bandeja de plata.
Pero a diferencia del pasado, en este caso, no enloquecí. No hice drama. No lloré en público, ni me deje caer totalmente. Es cierto que sufrí ansiedad, que me sentí un loco, paranoico, e injusto, pero finalmente, me confesaron el suceso, me dieron la razón. Cuestión que no me enorgullece, admito que me estaba desesperando un poco, ser injusto, pensar que lo ocurrido era una cuestión meramente de mi pensamiento, de mi imaginación, de mis traumas del pasado, y no la realidad. Y en parte, deseaba que fuese así, para que la culpa y la responsabilidad fueran netamente mías. Para que se hiciera urgente mi proceso de terapia, mi reparación mental. Pero no fue el caso, mi intuición estaba en lo correcto, los síntomas eran los mismos. No estoy loco, sólo se ha vuelto más difícil mentirme, o jugar conmigo.
Pese a ello, no quisiera que esta entrada fuera meramente mi resentimiento de la realidad, el ser cambiado una vez más por un drogadicto (Aunque ella misma, me ha pronunciado que se arrepiente). Aún me cuesta un poco entender, cómo se cambia un león por una simple mosca.
Pero bueno, la cuestión es que he disfrutado bastante lo que ha venido pasando.
He disfrutado la compañía de una persona que se siente abandonada. Su madre se ha ido desde chiquita, y pese a que mantiene la comunicación con ella a diario, nunca ha sentido su calor. Su padre, un hombre un poco de una época antigua, le transfiere un amor complicado. Teniendo ella un deber avanzado para su edad tanto con él, como con su familia.
No entiendo bien cómo llegué a su vida, o como me cole, pero desde el inicio sentí que no debía intermediar o ser parte activa de la relación familiar. Puesto que sentí desde el inicio que nuestra relación sería efímera. Tal vez era parte de mis deducciones, incluyendo el conocerme a mí mismo, y la capacidad que tendría de soportar lo abierto de una relación, más la normalización de mentir, sobre cosas esenciales, en ella.
Pero la he pasado bien. Le he conocido, y he disfrutado, pero no he querido perdonarle lo ocurrido. He disfrutado con ella lo poco que podíamos compartir, que terminaron siendo más que todo momentos ecológicos, políticos o de lleno momentos en los que comíamos juntos. Aunque nuestra relación se basó fundamentalmente en el sexo, y lo mucho que extrañaba poder disfrutar de ello. Y es que si, hace mucho o quizás nunca, había tenido un lazo sexual tan profundo.
¿Qué si la voy a extrañar?
Adora su sentido del humor, y malos chistes en momentos tensionantes, pero también cuando estaba serio, me disgustaban. Adoraba su risa sincera, cuando era profunda y duradera. Su ánimo, y el cariño que compartía conmigo. Me encantaba su mirada. Y me gustaba lo particular de su pelo. Claro que extrañare los momentos de calma que podía pasar con ella, o los momentos de pasión en los que jugábamos. Claro que extrañaré eso. Pero también pienso, que el haber compartido otro tipo de cosas habría sido fundamental, y que nuestro acuerdo inicial, dejo por fuera la capacidad infinita de haberme podido enamorar.
Tal vez, sólo tal vez, hubiera podido enamorarme de ella, de lo que es, de lo que sería, y de haber crecido juntos, pero es una realidad que ya nunca volverá a existir, porque al igual que en otras ocasiones, prefirió arriesgar un león, por una mosca...
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