Ayyy querido diario,
He pasado por tanto estos últimos años, que en definitiva, ahora me siento como una versión de mi tan distinta, tan diversa, tan madura.
Este fin de semana realicé la última tarea que me he propuesto completar, con mis dos queridas organizaciones políticas. Y quizás haya sido una de las tareas más complejas que haya tenido que librar.
Desgraciadamente, no pude responsabilizarme todo lo que hubiese querido, pues el pasado aún me tiene atónito con sus grandes garras sobre mis hombros.
Al mismo tiempo, he visto un fantasma, iba caminando con una desconocida mientras hablábamos y le he visto pasar. La oscuridad de la noche no me ha dejado verle bien, y seguramente, lo complejo de mi imaginación ha hecho la mayor parte del trabajo, pero la sensación de nostalgia fue tan intensa, que me ha dejado sin dormir los últimos días.
He visto el fantasma de alguien a la que extraño, y cuya sabiduría me hubiese sacado de tantos asuntos turbios y desgastes en los últimos meses. O quizás tal vez me hubiese terminado de desgastar.
Ahora me hablan como una persona sabía, me buscan porque confían en mi, y porque tengo la capacidad de solucionar distintos conflictos. Aunque los que han ocurrido este fin de semana, tienen la capacidad de meterme en líos jurídicos y hasta penales. Realmente estoy algo estresado, preocupado, y pensativo. Al ser mi última tarea, le he puesto suficiente empeño, y he confrontado a quien debía confrontar. Ahora me angustia el reinado de terror que se viene, a quien dejaron en la responsabilidad con más poder y ya no estaré allí para balancear las cargas. Ya no estaré. Estaré en mi vida, buscando el control. Retomando me a mi mismo. Ese será mi foco.
Querido diario,
Sólo me queda un asunto por resolver, un problema que tenía que haber arreglado hace tiempo, pero no había tenido la valentía para hacerlo. Sólo ello me ata del pasado, sólo ello me hace sentir que no he dejado el 2020. Que sigo allí. Que sigo sufriendo en ese tiempo, de tantas cosas que me rompieron. Sólo me falta dejar ir ello, y desaparecer me por un tiempo. Dejarlo todo. Que se olvide mi existencia un par de años, que sólo en la presencialidad se vuelva a saber de mí.
Tantas veces me han insistido en qué antes de salvar al mundo debí salvarme a mí mismo, y tantas veces he desobedecido, pero es la verdad. He perdido el control sobre mi vida, y me ha costado aceptarlo. Ya sólo me queda solucionar, alejarme, darme tiempo, seguir trabajando y ganarme la independencia.
Sé que no estoy solo, pero... A veces si necesito estarlo.
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