Siento que escribir se ha vuelto algo que cambia directamente e indirectamente mi futuro al ser leído. Por eso he pensado en la opción de programar mis escritos. Quiero ser sincero totalmente en lo que siento y escribo. Y al saber que dentro de poco me leerían, reprimo lo que escribo.
Por ahora las cosas marchan bien. He conseguido un empleo formal, de tiempo completo, que desgraciadamente me aparta del trabajo de masas que tanto quiero. Me aparta de una visión holistica y eso me entristece, además es algo explotador, bastante. Pero no muy exigente.
Hace unos tres meses y un poco más, me he vuelto a encontrar con la persona por la que me hice bolita. Nos vimos en la noche y fuimos a tomar un par de cervezas que ella me gastó. En medio de romper el hielo y el calor de la discusión, tomamos lo suficiente para ponernos un poco más comodos. En algún punto, las caricias entre manos empezaron y el acercamiento se volvió natural. Fue allí cuando un beso nació de mi parte e inmediatamente estalle en llanto, mientras me abrazaba al consuelo. En ningún momento le pedí nada a cambio de mi llanto, no rogaba por amor, fue el caldo de sentimientos reprimidos que funcionaba como resorte contenido, el que se desató y no me dio más remedio que dejar salir todo el llanto que por más de tres meses llevaba encima. Ella no fue ajena a tal acto, sus ojos también lloriquearon. Fue un momento difícil pero tranquilizador.
Después de eso nos volvimos a ver, y después viajamos juntos. En algún punto, volvimos a establecer un lazo de confianza y de reflexión. He entendido que el humanismo no puede ser sumiso, pero si debe comprender al humano como un ser terrenal propenso a cometer errores. Lo cierto es que, hemos avanzado en nuestra comprensión como colectivo y como individuos. Pero aún estamos muy lejos de llegar a un punto de inflexión en la madurez y siento que eso quizás no ocurra.
Admito que ha sido un poco difícil el proceso de desapego. No por no lograrlo, sino por las repercusiones que trae consigo. Por un lado, no he podido retomar la confianza que solía tener en ella. Ni siquiera puedo cerciorarme de la estabilidad emocional que se maneja en una relación. Y por el otro, eso anterior ya no me afecta. Lo cual me deja una forma de "amar" muy complicada y llena de un amor opaco, raro y hasta poco comprometido.
No he podido creer en las versiones de lo que ha pasado que me ha contado. Y esto se debe a dos razones, no me suenan con mucha lógica, y la segunda es que no confió en la palabra de alguien a la que mentir se le hace sencillo e indoloro.
Personalmente, no soy partidario de que se tenga que decir la verdad siempre. Creo que hay casos en los que decirla tiene repercusiones peores que no decirla. Sin embargo, si creo que el ocultar la verdad, o decir mentiras, debe ser algo que duela, o que cueste. Sobretodo en quienes confías. Aunque esto puede deberse al factor de la madurez como personas. Cosa que siempre me ha confundido con ella. Siento que este aspecto, va a terminar germinando en mí, un sentimiento de alejamiento peligroso.
Fuera de eso, la hemos pasado bien por ratos. En algunos momentos nos hemos divertido, o hemos pasado días vacacionales juntos. Pero por otro lado, existen cosas que aún complican el vivir. No reivindicarnos como humanos es una. La falta de una confrontación oficial es otra. Y finalmente, la empatía en todos sus aspectos.
Al fin y al cabo, las cosas han cambiado mucho. Ella ha dejado la organización que más ama, aunque estoy seguro que volverá. Y yo no he sido elegido como dirección por tener el proceso con ella abierto. Esto no me ha afectado, porque he entendido que las direcciones en últimas, son trabajo de todos...
No puedo evitar negar que aún me duelen las cosas. A veces pienso que ella me volverá a romper, aunque me siento más maduro para volver a afrontarlo. Siento más calma al tener que decir adiós. Es un gran avance para mí.
Por ahora las cosas marchan bien. He conseguido un empleo formal, de tiempo completo, que desgraciadamente me aparta del trabajo de masas que tanto quiero. Me aparta de una visión holistica y eso me entristece, además es algo explotador, bastante. Pero no muy exigente.
Hace unos tres meses y un poco más, me he vuelto a encontrar con la persona por la que me hice bolita. Nos vimos en la noche y fuimos a tomar un par de cervezas que ella me gastó. En medio de romper el hielo y el calor de la discusión, tomamos lo suficiente para ponernos un poco más comodos. En algún punto, las caricias entre manos empezaron y el acercamiento se volvió natural. Fue allí cuando un beso nació de mi parte e inmediatamente estalle en llanto, mientras me abrazaba al consuelo. En ningún momento le pedí nada a cambio de mi llanto, no rogaba por amor, fue el caldo de sentimientos reprimidos que funcionaba como resorte contenido, el que se desató y no me dio más remedio que dejar salir todo el llanto que por más de tres meses llevaba encima. Ella no fue ajena a tal acto, sus ojos también lloriquearon. Fue un momento difícil pero tranquilizador.
Después de eso nos volvimos a ver, y después viajamos juntos. En algún punto, volvimos a establecer un lazo de confianza y de reflexión. He entendido que el humanismo no puede ser sumiso, pero si debe comprender al humano como un ser terrenal propenso a cometer errores. Lo cierto es que, hemos avanzado en nuestra comprensión como colectivo y como individuos. Pero aún estamos muy lejos de llegar a un punto de inflexión en la madurez y siento que eso quizás no ocurra.
Admito que ha sido un poco difícil el proceso de desapego. No por no lograrlo, sino por las repercusiones que trae consigo. Por un lado, no he podido retomar la confianza que solía tener en ella. Ni siquiera puedo cerciorarme de la estabilidad emocional que se maneja en una relación. Y por el otro, eso anterior ya no me afecta. Lo cual me deja una forma de "amar" muy complicada y llena de un amor opaco, raro y hasta poco comprometido.
No he podido creer en las versiones de lo que ha pasado que me ha contado. Y esto se debe a dos razones, no me suenan con mucha lógica, y la segunda es que no confió en la palabra de alguien a la que mentir se le hace sencillo e indoloro.
Personalmente, no soy partidario de que se tenga que decir la verdad siempre. Creo que hay casos en los que decirla tiene repercusiones peores que no decirla. Sin embargo, si creo que el ocultar la verdad, o decir mentiras, debe ser algo que duela, o que cueste. Sobretodo en quienes confías. Aunque esto puede deberse al factor de la madurez como personas. Cosa que siempre me ha confundido con ella. Siento que este aspecto, va a terminar germinando en mí, un sentimiento de alejamiento peligroso.
Fuera de eso, la hemos pasado bien por ratos. En algunos momentos nos hemos divertido, o hemos pasado días vacacionales juntos. Pero por otro lado, existen cosas que aún complican el vivir. No reivindicarnos como humanos es una. La falta de una confrontación oficial es otra. Y finalmente, la empatía en todos sus aspectos.
Al fin y al cabo, las cosas han cambiado mucho. Ella ha dejado la organización que más ama, aunque estoy seguro que volverá. Y yo no he sido elegido como dirección por tener el proceso con ella abierto. Esto no me ha afectado, porque he entendido que las direcciones en últimas, son trabajo de todos...
No puedo evitar negar que aún me duelen las cosas. A veces pienso que ella me volverá a romper, aunque me siento más maduro para volver a afrontarlo. Siento más calma al tener que decir adiós. Es un gran avance para mí.
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