Introducción
A medida que voy creciendo, he empezado a tomar decisiones que antes no hubiera tomado. Esas decisiones no son gratis, me costaron lagrimas, dolores de cabeza, momentos incómodos, etc... un camino largo para aprende a decidir. En todo ello hay personas que me han cambiado, de una u otra manera, han aportado a mi evolución. Esas personas de gran relevancia merecen ser mencionadas, al menos por última vez...
Hoy el turno le corresponde a la dama de oficina.
La dama de oficina entró a mi vida en un momento en el que yo era bastante inocente. En esa época, prácticamente aun conservaba pensamientos colegiales. El tema sexual, para mí, era algo que me asustaba mucho. Tenía un miedo muy profundo y no estoy muy seguro del porqué. Tal vez era uno que otro trauma de la infancia, o tal vez sea el hecho de no querer repetir los errores de mis padres. El punto era que le tenía bastante miedo al tema y aunque oportunidades había tenido, jamás había jalado el gatillo.
En la universidad, el cambio de concepción religiosa, moral y política me hicieron tomar las cosas con más calma. Coincidencialmente, la dama de oficina apareció, sirviendo como el último, y quizás más fuerte soporte, entre mi inocencia de adolescente y mi madurez de adulto. Al menos en el tema del amor.
El aporte sentimental
La dama ha aportado bastante a mi concepción del amor. Es una construcción que considero infinita, como si estuviera tratando de tallar a la perfección una gran montaña de madera. Nunca voy a poder dejarla perfecta, siempre habrán imperfecciones, pero para mí esa madera es la definición del amor y cada vez que voy aprendiendo un poco sobre este tema tan extenso, voy volviendo la montaña más perfecta, más fina.
En gran parte de mi estadía con ella, pude notar que no soy una mala persona como en el pasado me habían hecho creer en varias ocasiones. Ella lo ha notado, y me lo ha recalcado a veces. Quizás conmigo, pudo ser una mejor persona y me gusta creer que así fue.
Ella
La dama fue una persona que representa eso, una dama. Una chica pulida, bien presentada, elegante, fina y bella. Su concepción del mundo como lo quería, distaba bastante de la mía. Un solido trabajo para una representación de capital que pudiera establecer sus necesidades paulatinamente. Una fuerte independencia económica, a la que estuviera afiliado un proceso de experiencias laborales que duran tiempo. Una representación del método simple de "Seguir la corriente". Admiro eso, la fuerte voluntad de perseverar, pero no comparte esta visión del mundo...
Punto Final
Este año, como mi promesa ha sido dejar atrás cualquier rencor, cualquier fuego en mi interior, extinguir todo aquello que alguna vez fue parte de mí, pero que solo me retrasa en estos momentos. escribo este texto, para dar por finalizada una historia que me hizo quien soy y que agradezco, pero que ya es momento de dejar ir.
La dama de oficina es feliz, y me hace feliz su felicidad (valga la redundancia) pero es momento de que mi cabeza se despeje de todo el pasado y pueda empezar a vivir el presente. Cosa que siempre ha sido un problema para mí, pero que ahora, con ayuda "espiritual" y mental, he podido cambiar.
Muchos años pasarán...

Qué interesante la manera en la cual escribe en su blog, chico. :)
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