El primer jugador moría desprevenido, era una ventaja significativa en la partida puesto que nosotros no teníamos tanto daño como parecía. El yordle que usaba un robot gigante como arma, había hecho el daño suficiente mientras yo cubría sus espaldas con mi grandote de asedio. La jugada se hacía más notoria cuando acabamos con el segundo competidor con algo de dificultad, eramos dos contra cinco. El grito de Sion ralentizo los movimientos del oponente, que usaba su mago con bastante daño mientras otros personajes cubrían su abatida por la línea de abajo. El yordle bastante adelantado hacía la mayor parte del daño a los tres enemigos faltantes, se veía en problemas. Una estocada de la espada de Fiora, y podía haber muerto. Un grito suena al fondo, es la embestida impenetrable de Sion. Los enemigos huyen despavoridos pero es demasiado tarde, están juntos y están en el camino del grandulón, que solo tenía sed de matar. Los enemigos caen a sus pies aturdidos mientras prepara el go...